Espada Negra: juego de rol

MÓDULO: ASCENSO

La presente aventura ha sido deseñada para jugarse eventualmente durante la beta de Espada Negra. No representa para nada las situaciones usuales y en ningún caso debería usarse como parte de una campaña. Su trama es bastante reducida y realmente solo pretende plantear un número de combates en los que probar diferentes poderes.

Se trata de una aventura para un grupo de personajes que presumiblemente han de tener cierta experiencia. Se trata de una muy difícil sucesión de hechos centrada principalmente en el combate. La idea es que sirva como posible idea para probar el sistema de poderes en la última fase de la beta,

Es recomendable tener buen conocimiento del sistema de juego de Espada Negra, ya que implica a prácticamente todos los sistemas del juego.

También es recomendable que los jugadores tengan cierta experiencia. Si no son capaces de realizar sus fichas en las condiciones que se citan, entonces quizá sería mejor jugar otra partida.

No es recomendable crear unos personajes de gran personalidad. No van a salir de esta partida.

Personajes

Los jugadores deben emplear personajes con cierto nivel para intentar siquiera sobrevivir a esta extraña aventura. Se recomienda no utilizar personajes propios de campaña, sino usar personajes creados individualmente para esta sesión.

Los personajes reciben las siguientes habilidades:

-Concentración, a tanto nivel como su voluntad más uno.

-Habilidad con tantas esferas como su atributo de extensión, a tanto nivel como su potencia más uno.

-Táctica a tanto nivel como su liderazgo más uno.

-Una habilidad de combate (a una mano, a dos manos, con dos armas o con escudo) a nivel igual al menor de los atributos relacionados.

-Una habilidad de ritos con un dios a tanto nivel como la extensión más dos.

Finalmente todos los personajes reciben tanta energía como su atributo de ritos más elevado.

Escena 1: La invocación

¿Qué es la muerte para aquellos que han sido elegidos por los dioses? Desde luego no es como la muerte de otra persona, el olvido eterno de la reencarnación, ni tampoco impone el castigo eterno de la existencia como defecto, pero sin duda no es la vida. Un tipo de servicio muy diferente aguarda a los elegidos, uno en el que el tiempo no es tiempo y en el que los placeres y bendiciones de la vida mortal desaparecen.

En cierto sentido la mayoría de avatares pierden una gran parte de su alma cuando son ascendidos. Separados permanentemente de la vida mundana tienden a llenar su vida únicamente con el amor a su dios, y cumplir con su misión de forma clara y efectiva. Algunos simplemente aguardan detenidos como estatuas esperando al momento en el que se les requiere.

Pero a veces, muy de vez en cuando los avatares son llamados desde el mundo de los vivos. Normalmente es un mortal el que realiza esta invocación en un momento de extrema necesidad. Los avatares suelen responder con esfuerzo, no solo por favorecer a su dios, sino porque estos escasos momentos son casi lo único que les despierta motivación.

El grupo de avatares apareció en el mundo de los vivos sufriendo la confusión propia del momento. Algunos llevaban mucho tiempo luchando en el reino de los muertos, mientras que otros habían estado siglos completamente detenidos. Todos agradecían incluso la ansiedad que podían llegar a sentir en el tiempo en el que su ser sobrenatural pasaba a formar una masa en el mundo de los vivos y terminaban de formarse sus sentidos.

Pero no necesitaron ni siquiera un segundo para comprender que no eran los únicos visitantes ajenos al mundo de los vivos: una indecente cantidad de defectos menores había atravesado un portal sobrenatural y habían puesto en problemas a varios fieles de los dioses.

Era hora de hacer justicia divina.

Los personajes se enfrentan a un colectivo nada despreciable de defectos. Han sido invocados durante cinco turnos en los que deben intentar ocasionar la máxima mortandad posible entre sus enemigos. Es poco probable, pero no imposible, que logren derrotarlos a todos. Aún así no tendrán más que unos segundos para hablar con sus invocadores, que como mucho dirán alguna mención a que el mundo toca a su fin.

El presente encuentro ha sido determinado aleatoriamente.

Brusquedad, Conveniencia, Desidia, Falsedad, Mezquindad, Simpleza

Escena 2: La misión

Los avatares suelen volver al reino de los muertos pletóricos por la experiencia, motivados durante un breve periodo de tiempo insignificante en la inmensidad de la eternidad. No obstante en esa ocasión el regocijo para ellos estuvo mermado por el hecho de que algo había salido mal: la vuelta no les había llevado al lugar en el que servían a los dioses. Pero, ¿qué importancia tiene eso en un espacio en el que los lugares no existen?

El desierto de las almas era un lugar que la mayoría de ellos no veían con regularidad, reunidos en su mayoría en los salones de los dioses. Recordar siquiera el pesado viento desmontando las almas es doloroso incluso para los elegidos. Lo que cada uno de ellos sintió al ver las almas de los mortales desvaneciéndose en el ciclo de la reencarnación perteneció a ellos mismos, pero seguramente sí sintieron sorpresa al encontrar a "Última Justicia" frente a ellos.

Se trataba de un trascendente especial, un avatar creado por Taharda y Armeniam y que regulaba la entrada al más allá. Alguien que en muy rara ocasión abandonaba el emplazamiento que su misión exigía.

-Un ser de gran poder ha despertado -les dijo. Las palabras dichas detrás de su yelmo de espejo sonaban directamente en sus cabezas-. Es necesario detenerle antes de que acumule suficiente energía para exvocarse al reino de los vivos. Pero vosotros solos no tenéis bastante poder. Debéis conseguir apoyo

"Última Justicia" facilitará algunas direcciones en el más allá en las que diversos defectos han vencido a elegidos de los dioses y los torturan indefinidamente. Los jugadores deben elegir qué combates afrontan y cuáles no son asequibles para ellos para conseguir reliquias útiles. Si todos los personajes son derrotados serán capturados y torturados indefinidamente por los defectos, pero mientras sobreviva uno (y derrote a sus enemigos) podrá "rescatar" a sus compañeros.

Los personajes recuperan su vida y energía (hasta tanto nivel como su habilidad en ritos) entre cada uno de estos encuentros, pero la motivación conseguida se reduce a la décima parte (por estar en el más allá). La motivación obtenida en la primera escena siendo convocados se otorga intacta, no obstante, y puede ser utilizada para subir las habilidades.

La siguiente tabla ha sido generada aleatoriamente.

EncuentroRecompensa
Anodinidad, Belicosidad, Blando, Desidia, Inconsciencia, Simpleza, Temeridad1x Longeva
1x Resistencia a la luz
1x Resistencia a la oscuridad
Blando, Desenfreno, Falta de personalidad, Indiferencia, 2x Mezquindad, 2x Ostentosidad1x Rápida
2x Anodinidad, 2x Cobardía, Falta de personalidad, Individualismo1x Resistencia al caos
Arrogancia, Brusquedad, Desenfreno, 2x Falsedad, Individualismo1x Resistencia al caos
1x Longeva
1x Longeva
Belicosidad, Cobardía, Conveniencia, Crueldad, 3x Falta de personalidad, Inconsciencia1x Longeva
1x Resistencia elemental
Belicosidad, Codicia, Desenfreno, Inconstancia1x Rápida
1x Longeva
1x Resistencia al caos

Escena 3: El combate final

Enfrentarse a un defecto mayor es un evento que puede resultar un impacto en la misma estructura del más allá. Incluso los más veteranos entre los avatares tienen motivos para temblar, pues la derrota muy probablemente implique un castigo eterno infligido por el que ellos mismos querían vencer. Enfrentarse a un defecto mayor es un reto descomunal. Puedes utilizar a simpleza mayor, que es el más fácil de todos ellos, o elegir uno al azar, como por ejemplo Conveniencia mayor

Este documento puede ser descargado en versión epub en beta.

Si se decide a hacerlo, tenga paciencia: la creación del archivo se realiza cada vez y puede ser lenta.
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