Hermanos Juramentados de la Espada Negra
Muerte y moda
8-11-2013 00:02
Por Verion
Hoy voy a opinar. No es que otras veces no opine, claro, pero hoy voy a opinar oficialmente. En este caso va a trata de historia, de juegos de rol, y por supuesto de Espada Negra. De vez en cuando es algo que me apetece.

No pretendo dármelas de listo en cualquier caso. Quizá me quede un tono que parezca algo lastimero, o que pretenda hacerme la víctima. No es el caso, en realidad este asunto que cito no tiene consecuencias personales para mí. En realidad me da igual, escribo sobre ello porque me parece un tema interesante.

Los zombis están de moda. Creo que puedo afirmar esto con una importante certidumbre. Hay marchas zombis, libros de zombis, pelis de zombis, comic de zombis y series de zombis. Y no son de serie B, y por eso es por lo que digo que están de moda.


No siempre ha sido así. Hubo un tiempo en los que los muertos vivientes eran un aspecto muy poco relevante en la sociedad y estaban condenados en productos que sí eran de serie B. Y desde luego en el entorno de los juegos de rol no eran algo que estuviera tan presente, aunque en esto quizá no esté siendo objetivo.

Yo creo que en los años noventa todos estábamos a otra cosa. De alguna forma creo que fue una época en la que estábamos flipados con el progreso, y las novedades tecnológicas se dejaban ver en el cine y los videojuegos. Gustaba lo nuevo, creo que de alguna forma se pensaba que la tendencia creativa, hasta ese momento fuerte, tendría un impulso con la tecnología y todo el mundo esperaba cosas nuevas. Creo que los muertos vivientes se veían como algo del pasado no del todo bien hecho lo que no había que insistir demasiado. El futuro traería nuevas cosas.

Pero lo cierto es que el futuro trajo un estancamiento creativo importante. Todo eran refritos de lo anterior, y lo que no lo era, era aún peor. Las nuevas películas de star wars gustaron a pocos, y desde la retrospectiva gustaron a aún menos. Claro que hubo algunas cosas buenas, pero la época de aliens, guerras de las galaxias, indiana jones y otras genialidades parecía quedar atrás y cada vez más lejos. Me pongo en el cine, claro, porque estoy hablando de medios masivos.

El caso es que entre la sopa de refritos, remakes, reinvenciones y basuras originales los muertos vivientes se fueron colando. Y creo que fue algo que encajó en muchas mentes. ¿Y por qué le gustó al público general? No me meto, para mí el público es un misterio, aunque trataré un poco el tema más adelante desde una perspectiva social.

Tuvo sus cosas buenas, claro. El comic de "The walking dead" me parece tan bueno como mala me parece la serie, y mi cuenteo de ejecuciones en "Killing floor" debe ser más grande que la población de una capital de provincia. Y aquí entra parte de lo interesante, aquí está la industria del videojuego. Creo que ellos encontraron un puente con el que acceder a más público general. Si tu personaje masacra horriblemente a una persona... es inmoral, pero si ejecuta a un zombi sin mente que se lanza contra él es otra cosa. Es supervivencia, es defensa personal. Está bien.

Creo que los zombis encajan bien en esta generación. Me refiero a los lectores medios de este blog, entre veinticinco y treintaicinco, a dos generaciones de distancia de la última guerra mundial, personas cuyos problemas más importantes no han incluido en ningún caso conseguir agua, conseguir comida o sobrevivir a una guerra. Personas cuya supervivencia está asegurada, y cuyo problema más importante es... conseguir un trabajo decente, tener una pareja estable, disfrutar de la vida... ¿habré acertado contigo, lector?


Esta facilidad vital ha otorgado ciertas cualidades diferentes a esta generación. Creo que por una parte algunas personas se ahogan en la búsqueda de un significado que la ausencia de un conflicto violento e inmediato no consigue darles, y por otra parte otras personas adquieren una conciencia crítica con un sistema que no evoluciona a suficiente velocidad.

¿Y a qué viene todo esto? A que los entornos de supervivencia zombi son atractivos para todos ellos. Por una parte tenemos al sujeto que no encuentra sentido: a ese un universo apocalíptico le dota del revitalizante sentido de la más inmediata supervivencia. Todo es violento, todo es atractivo. Y por otra parte al crítico librepensante le gusta pensar que en esa comparación encuentra un claro ejemplo de que la mayor parte de personas de hoy en día se preocupan por chorradas que realmente no tienen importancia y que deberían cambiar su escala de valores.


Por eso cuando veo una marcha zombi veo mucho más que un movimiento en masa que busque diversión y poner en práctica sofisticadas técnicas de disfraz y maquillaje. Yo veo un colectivo cultural, una masa que en media está desolada o es crítica, pero que en su lento avance transporta un mensaje subconsciente: "Mierda, preferiría un mundo de zombis en el que hubiera un sentido y la gente no se preocupara por bobadas".

En los juegos de rol este asunto tradicionalmente lo hemos llevado algo diferente. Recuerdo una conversación que mantuve con el hermano Sigeiror durante los años noventa. Me dijo algo como "Tú siempre estás ahí dale que te pego con los muertos vivientes. Los muertos viviente no están de moda". No lo decía como una crítica, no pretendía que cambiara mis intereses, solo señalaba un hecho.


Era verdad, hacía mucho que los muertos vivientes no significaban demasiado en los juegos de rol. De acuerdo, un liche o un dracoliche daban un miedo que te cagas, pero tanto como otras criaturas, y en cualquier caso el zombi o el esqueleto eran una coña marinera que no llegabas a sacar del archivador de criaturas para llevarlo a la partida. ¿El expulsar muertos vivientes del clérigo? No servía para nada. Un detalle anecdótico, un colgajo inútil de una clase que alguien tenía que elegir porque alguien tenía que curar a los guerreros.

Pero a mí el tema siempre me llamó. Creo que es por la muerte, por la fusión con la vida que representan. Me enterré en estudios sobre la diosa Taharda, patrona de los muertos, y busqué las causas de su funcionamiento. Teoricé una y otra vez, busqué escritos, testimonios, escritos, y acumulé en mi ser todo el conocimiento que pude encontrar.


En los juegos de rol no se veía tanto como el apocalipsis mundial en el que ahora las obras de ficción prefieren profundizar. Era más algo como un problema localizado despertado por un hechicero u objeto mágico maligno. No eran una amenaza por sí mismos, eran una herramienta, como la bomba nuclear o la bola de fuego. Creo que estaban un poco desvinculados de su vertiente psicológica.

Y llegó la nueva era. En ocasiones al muerto viviente se le buscó explicación... de hecho ya no eran zombis, eran infectados. A mí me gustó, aunque prefiero la ausencia de explicación a una explicación mala. El esqueleto no estaba en la ecuación, lo cual también me parece bien: resulta una criatura demasiado mágica, demasiado poco probable.


En Espada Negra hay muertos vivientes. Claro que los hay, son herramientas de Taharda: siempre estuvieron ahí. Hay cinco tipos de muerte viviente básico (zombi, necrófago, aullante, muerto blanco y espectro) asociados a las cinco esferas de la diosa (muerte, corrupción, fin, odio y oscuridad), y diez tipos de muerto secundario asociado a cada una de las combinaciones de dos de esas esferas. No tiene nada que ver con una moda. Es curioso, porque ya he oído de dos personas diferentes que Espada Negra no les gusta porque tiene zombis, mientras que no he oído a nadie decir que le guste porque "es mundo de zombis". Parece que en la tónica actual lo correcto es todo zombis o nada de zombis.

Esto es lo que tengo que decir hoy. Quizá me haya equivocado, pero es lo que tienen los artículos de opinión, que están basados en la experiencia y razonamientos de uno, y ese en este caso ese uno soy yo, un individuo cuyo principal criterio a la hora de participar en un proyecto es que este le guste a despecho de cualquier opinión ajena.

Mi más honesta salutación a todo el que haya aguantado hasta aquí.



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