Hermanos Juramentados de la Espada Negra
Algunas experiencias de mierda dirigiendo en jornadas
12-10-2016 10:32
Por Verion
Aquellos que vengan a este artículo buscando el flame fácil en el que me meta con los organizadores de jornadas quedarán decepcionados por el contenido del texto. Ese contenido seguirá bien contenido dentro de mi cabeza, por lo menos durante un tiempo. En verdad esto no tiene nada que ver con los ocasionales desmanes que puedan llevar a cabo los esforzados organizadores de eventos. No obstante el que quiera material para desacreditarme va a tener bastante, porque:

No me gusta dirigir en jornadas.

Esto puedo decirlo con cierto peso y contundencia. A lo largo de estos tres años he visto crecer y caer eventos anuales, he viajado, he discutido, he llorado de frustración, y sobre todo he jugado. Mucho, muchísimo. En los inicios bien podía hacer tres o cuatro partidas (a veces cinco) a lo largo de dos días, y según los tiempos fueron pasando cada vez hacía menos… y en la actualidad si eso organizo una partida, y que sea pirata, por favor.

Esto no quiere decir que las partidas que organizo sean todas un horror, claro. Ha habido experiencias mejores y peores, y algunas han sido muy buenas, pero de verdad que ninguna se parece en absoluto a lo que yo entiendo que es el rol, que es algo que practico… bueno, con mis amigos. Lo cual me lleva al primer punto fundamental.

En las jornadas no elijo con quien jugar

En serio, este principio es muy básico. Sé que puede parecer trivial, pero de verdad que tengo que decirlo tal y como lo siento: hay muchos tipos de jugadores que me revientan y que quiero tener muy lejos.

En primer lugar está el típico resabido de las redes sociales que te va a hacer un favor jugando a tu juego y luego poniendo el comentario en su perfil visitado por miles de personas. Casi una trampa mortal, porque igual te pone a parir en función a un montón de cosas aleatorias. He encontrado que en ocasiones este poderoso gurú tiene un grupo del que normalmente es máster, pero que como jugador tiene más bien poca experiencia y más bien es un agujero negro de atención que jode la tarde al resto de jugadores. ¡Viva!

Y de verdad que me da igual lo que ponga en la reseña, por mí como si pone que es una puta mierda, pero por favor que no fastidie a los otros que tenían otra mentalidad. Y en este sentido ya me matan los que de cara estaban todo contentos y luego en las redes la cosa es totalmente otra. A mí me da igual que me den halagos, casi prefiero que no ocurran, la verdad, especialmente si pueden llevar adjuntos buenas dosis de falsedad.

Luego está la peña que está de turismo rolero y que entiende que tienes que divertirle, o si no se sentirá defraudada. Oiga, que esto es lo que es, es un maldito juego HARDCORE, si no le gusta váyase a otra mesa, y ya está. Pero claro, resulta que la mesa de vampiro estaba llena y el sagaz organizador buscó en las mesas de independientes: “aquí hay algo de una nosequé negra y a ti te molaba edad oscura, ¿no?”. Esto ha ocurrido, de verdad, mientras peña que quería jugar se quedaba fuera. Gracias, organizadores, gracias por hacer de esa tarde una mierda para unas cuantas personas.

Las partidas que no funcionan

Por si acaso el lector anda pensando en publicar su juego, seguramente piense que es buena idea ir a jornadas a enseñarlo. Por una parte lo conocerán los que juguen, y quizá sus amigos, y se corra el boca a boca y todo eso. Pero para eso hay que organizar una buena partida. Y aquí viene otro de esos grandes secretos que no molan nada, y es que no todas las partidas son adecuadas para las jornadas.

Bueno, así dicho no es un gran secreto, así que lo voy a replantear de otra forma.

Con cien jornadas a mis espaldas, con trescientas partidas comprobadas, y con los dedos doblados de lanzar runas puedo decir que la impresión que se va a llevar la mayor parte de personas no va a depender del juego, sino de la partida. Y si la impresión de la partida es buena hay una gran probabilidad de que mágicamente se cuele la idea de que el juego es bueno. Tiene que serlo porque se lo pasó bien.

Aunque me resisto a este concepto también he aprendido a explotarlo. Una partida de investigación con mucha interpretación, mucho ambiente y poco sistema. Como mucho un combate, y eso si se da. Muy breve a poder ser. Y con algún gran golpe de efecto posible en el guión.

Los juegos que no funcionan

Diez años desarrollando un conjugado matemático que realmente funcionara y representara adecuadamente una idea, para llegar a las jornadas y pasar básicamente de ella y hacer una representación del ambiente lo menos lúdica posible. ¿Eso es lo que queremos?

Porque, de verdad, que lo mejor para el formato de las jornadas es una partida del jueguito ligero de moda, o como mucho del sistema conocido por todos, una de las docenas de variantes de dragones y mazmorras, ya sea avanzado, clón, retroclón, quinta o retroquinta. Eso sí que funciona.

Voy a decir lo que no funciona: un juego en el que la adecuada proyección del jugador en su ficha requiera esfuerzo, porque no hay tiempo. Un juego en el que el personaje no lance rayos por el culo en la primera partida, porque no va a haber una segunda. Viva.

Todavía no me he rendido del todo, y las dos veces y media que hago partida en jornadas llevo a los jugadores al proceso de creación de personajes.

El cronómetro

Muchas veces los organizadores parecen tan encantados de tener un amplio número de partidas como de irse a dormir a su hora, que esto ya cierra, oiga. Y para una vez que has logrado que los jugadores se hagan unas fichas que molan, y se ha conseguido crear ambiente pese a la ruidera, y no hay un jugador agujero negro o unos turistas roleros atentos a los mensajes del móvil… se te acerca el organizador y te dice que hay que ir cortando, que hay que hacer la entrega de premios.

Bueno, no digo que sea culpa de nadie, los locales tienen su horario y todo eso. Pero aunque no sea culpa de nadie, a mí no me parece la forma adecuada de jugar al rol. Yo quiero dejarme llevar un poco por lo que esté ocurriendo, y que sean los hechos los que determinen la hora de cierre, y no al revés.

La nula intimidad

Para mí jugar al rol no consiste en plantear unos pasos mecánicos como si fueran habitaciones que los jugadores tienen que recorrer. Si tengo que meterme en la piel de unos cuantos personajes y tener una actitud creíble, por el camino me habré despojado de ciertas partes de mi ser y habré incorporado otras, y en todo el proceso me habré sentido… bueno, algo desnudo. Ya la cuestión no es que esto lo haga rodeado por mil personas… sino que las personas pueden reaccionar totalmente a su forma y ser muy dañinos. Y joder, de verdad que duele.

A mí esto me ha ido erosionando. Como escribía al principio, pasé de ofrecerme a dirigir dos partidas al día a una, y de ahí a evitar completamente el horario principal (normalmente sábado por la tarde). Y conforme me sentí cada vez más dañado, intenté evitar hacer siquiera alguna, y para cuando quise darme cuenta afrontaba las jornadas con algo de ansiedad. Al final lo único que sentía era ese juicio constante hacia mi persona y lo que hago. Es realmente incómodo y frustrante.

Para mí se ha convertido en un problema, uno que me ha afectado incluso al hecho de hacer partidas con mis amigos. Y no encuentro una solución total, simplemente algo de metodología y mucha paciencia.

Y en las jornadas ya no estoy dejando que esto me pase. Ya solo organizo partidas pirata en las que yo puedo rechazar a quien quiera. E intento que estas partidas sean todas únicas y se integren dentro de partidas o campañas en las que hay otros jugadores veteranos en el juego, y que se parezca más a lo que yo suelo jugar que a los para mí insulsos one shot de turno.

¿Luz al final del túnel?

Si bien no tengo ya intención de ser un gran “masta” de jornadas, intento que mi actividad rolera tracicional vuelva a ser la que era antes, y no tener esta pelota que me habré creado yo mismo, y que será mi culpa. ¿Lo estoy logrando? Bueno, me he tirado a la piscina y no me he ahogado, pero la verdad es que estoy tragando agua.

No me mola, y precisamente lo que estoy haciendo es que me de igual. Al final supongo que es como tiene que ser.



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