Hermanos Juramentados de la Espada Negra
Jugando a rol en las Aulas
26-5-2016 16:44
Por Guthor



No hace mucho me encontraba testeando Rol Educa en clase de mi compañera de proyecto, Demelza Sánchez, con unos buenos resultados. El tiempo de dedicación cada vez se nos reducía más a causa del trabajo y las demás obligaciones de casa, por lo que, viendo que cada vez se retrasaban mas nuestras charlas sobre el juego de rol educativo, decidimos aparcarlo durante un tiempo. El tiempo ha pasado desde entonces con velocidad y, a su vez, con lentitud. He estado absorto en el trabajo, tratando temas personales y algunos proyectos que han ido surgiendo de la nada, pero jamas olvidaba ese cajón cerrado. El tiempo sigue pasando cruel, y mi mente, olvidadiza, aleja de mí aquel impulso rolero educativo para siempre.

Pero la vida es extraña y casual a veces, y en una tutoría rutinaria de mi hijo de 10 años, la profesora me pidió que jugara a rol en clase para afianzar los conocimientos desarrollados en el aula sobre la Edad Media. No había conseguido testearlo allí cuando estaba con el proyecto y ahora me daba una gran oportunidad. Así que tome los mandos rápidamente y me puse con ello. ¿Qué sistema adoptaría? ¿Cómo conseguiría captar la atención sin ser su profesor? ¿Cómo debería orientar la partida? Miles de preguntas bombardeaban mi mente sin piedad hasta que una se repetía hasta el infinito: ¿saldrá bien?
Rol Educa estaba ideado para ser una herramienta para desarrollar las competencias educativas en clase, esto era otra cosa diferente. Tomé todo lo aprendido en los testeos anteriores en cuanto al comportamiento de los peques en sí y me aventuré a buscar un sistema ya hecho. Y la verdad lo encontré muy rápido, Magissa de Edanna R. Patsaki editado por Nosolorol ediciones. Su facilidad de sistema era el mas apropiado para la clase pero, aún así, no pensaba perder demasiado tiempo recogiendo dados del suelo y mas interpretando e interactuando con los alumnos. Desde un primer momento tuve el apoyo de la autora y de toda la comunidad rolera, cosa que me empujó a otro nivel y empecé a recapitular imágenes de la Edad Media, música épica y diversos montajes de efectos especiales.

Y llegó aquel momento especial, en el que esperaba temblando tras la puerta de clase para que me dieran permiso para entrar. Los chicos me miraban atónitos, preguntándose que hacia aquel hombre tan grande en clase. Tras una alocución introductoria llegó la primera prueba. Viajar en el tiempo es complicado, siempre y cuando no lo hagas con tu imaginación; y no existe mas belleza que verlo con tus propios ojos. Tras colocarse un casco y pulsar el botón de inicio, les pedí que cerrasen los ojos y que no los abrieran. Porque abrir los ojos supondría caerse al vacío. Preparé un audio con una voz activando los controles para viajar en el tiempo y unos efectos especiales muy molones de un minuto aproximadamente hasta que aterrizaban en un bosque cercano al castillo de Camelot.

Aproveché ese momento para explicarles que ya no eran ellos, sino unos personas diferentes, con ropajes extraños y armas. No sería yo quien los forzara a entregarles un personaje predeterminado, así que les pedí que ellos, 24 niños en total, divididos en 4 grupos de 6, crearan su personaje y que luego me lo describieran. Vaya sorpresa me llevé, pues en mi vida había dirigido partida con la totalidad de personajes femeninos, pese existir mayoría de niños. Y para mas regocijo, una de ellas era negra.

Juana de Arco, una mujer alta y rubia con los ojos verdes y cuya profesión era la de trovadora. Rapuncel, una guerrera rubia de ojos azules de tamaño medio y mal genio. Rubi Hood una exploradora de piel negra, ojos verdes y pelo corto y rubio. Y por último Manuela, una maga de pelo castaño, ojos marrones y a la que siempre acompaña el buho Grey.

Ahora comenzaba la acción, y no debía bajar el nivel. Puse una música épica y les di unos caballos a los personajes y se lanzaron a socorrer a alguien que gritaba a lo lejos. Para hacerlo más divertido realicé un trote a caballo muy teatral; en sólo unos segundos los tenía a todos cabalgando de un lado a otro de la clase al compas de la música. Me lo pidieron varias veces en los cuatro horas (distribuidas en dos días).

El sistema de Magissa es sencillo, y los peques le cogieron rápido el truco. Me preguntaron sobre los talentos de la hoja de personaje enseguida e incluso quisieron incluir algunos nuevos. No hicimos demasiadas tiradas en clase, porque se tarda lo suyo; todos quieres lanzar el dados y luego todos quieren ver como lo hacen. Es por esto que darle objetos a los niños tiene sus inconveniencias. Entregué un juego de dados a todos los grupos así como una gema de plástico a cada niño. Con esa gema tendría control sobre quién había participado y quién no, dándoles a todos su momento de gloria. Todos los objetos acabaron en el suelo, y muchas veces se escuchaban a lo lejos repicando sobre las mesas. Es decir, que todos se distraían. Opté por recoger el material y anotar en una hoja los turnos y los dados sólo los sacaba para cuando tocaba lanzarlos. Puede que llevar alguna app de lanzadores de dados en el móvil sea muy efectivo.
Unas de las cosas mas guay de la experiencia es usar preguntas de clase como incentivo de los personajes. Tandas de preguntas que se encargaba la "seño" de hacer ayudada de unas tarjetas. Yo colaboraba en esta labor introduciendo los aspectos importantes del tema, como son: las clases principales de la sociedad feudal, los gremios, el vasallaje y la recaudación de impuestos.
y sí, he tenido que interpretar en estos dos días a campesinos, ladrones, nobles caballeros, monjes, carpinteros, herreros, guardas (uno de ellos sordo), el rey Arturo y Merlín. Todo acompañado de música y de imágenes (habitualmente tras las descripciones que hacía). Me he revolcado en el suelo varias veces, he hecho magia con una varita, he regalado monedas a los nobles caballeros y un mapa, y he salido de clase que parecía que había salido de clase de spinning. Pero ha merecido mucho la pena.
No he podido evitar quizás la competitividad de los grupos por ser el mejor, pese a explicarles que en el rol no existe ganador porque todos ganamos disfrutando de la aventura. Pero han sabido meterse en su papel, ver las cosas desde el mundo de las hadas y divertirse ante todo. Se han quedado con muchas ganas de más. Y ya tengo para el año que viene otra cita pendiente.
Ya por último, me he ido del centro con la felicitación de la "seño" Marina y del Director, algo que me ha reconfortado en demasía. Pero en esta ocasión hay algo que me han regalado que me ha llegado al corazón. Y es que no todos los dias te despiden entre aplausos y sonrisas unos peques tras jugar una partida de rol. Y ya, para rematar, hacerme un dibujito.


Hermano Guthor (David Gutiérrez)
"Gracias rol por existir"