Hermanos Juramentados de la Espada Negra
El suicidio y yo
25-9-2015 09:57
Por Verion
Supongo que todos hemos pensado en quitarnos la vida alguna vez. Bueno, no lo sé, porque es un tabú social bastante grande. Esto es así porque hay una mentalidad de que si se habla del suicidio entonces se provocará un efecto llamada. Es muy complicado ver estadísticas oficiales, y estas se camuflan mediante repugnantes trucos, y se proyecta sobre el suicida una visión de debilidad y de culpa.

A mí esto me parece una inmensa chorrada. No sé qué clase de niñatos se pensarán que somos las personas, que si se nos oculta información nos portamos mejor. Yo creo en una sociedad bien informada en la que los individuos toman decisiones bien documentados, en la que la censura no existe.

El caso es que yo no sé si pienso en el suicidio más que los demás, pero ocasionalmente pienso en ello. Algo más que “de vez en cuando”, quizá. Ya sé identificar los síntomas previos: si el mejor momento del día es aquel en el que salgo a correr, o cuando me voy a dormir deseando que la conciencia desaparezca durante un largo rato, entonces es que estoy “tocando fondo”, y que va a venir una mañana o un día entero en el que no voy a pensar en otra cosa.

En realidad creo que estoy lejos de suicidarme, la verdad, porque tengo un gran instinto por mantenerme vivo, pero desde que una vez estuviera ya realmente cerca me planteo a mí mismo si en un momento extremo no puedo hacer un movimiento tonto del que no haya vuelta atrás, o entrar en una cuesta abajo en la que la inercia me lleve a elegir no dar marcha atrás. No creo que pase eso, pero si en el futuro se diera el caso, que ninguno de los lectores se sienta aludido o apenado: no lo hago o haría (lo que sea) por nadie en particular, sino por cómo es el mundo en mi percepción.

Supongo que esta es una introducción larga para llegar a decir que es algo que para mí es serio, no una goticada de un momento con la que hacerme el interesante. He llegado a pensar si no necesito ayuda profesional (¡pero no pienso pagarla!) o unirme a un grupo que trate el tema (¡pero no sé dónde están, y además no me apetece deprimir a los asistentes!). Alguna vez sí he tenido ganas de hablar con grupos de estos de familiares de suicidas que han tenido éxito (éxito suicidándose), y explicarles un par de cosas que creo que no entienden, pero bueno, no sé qué se ganaría de ello, ni por qué iban a escucharme siquiera.

El caso es que un día hasta me planteé llamar al teléfono de la esperanza. Bueno, en realidad no creo que lo haga nunca por varios motivos, uno de ellos es que no quiero ocupar recursos que pueden ser valiosos a otras personas. El número en cuestión aparece en google cuando buscas “suicidio”, en un curioso ejercicio de manipulación de la información que hace el buscador. Y no es el único: si se decide su merced a buscar verá que aparecen muchas entradas de gente muy patética, en blogs bastante lamentables y en yahoo respuestas. ¿Es otro caso de manipulación para proyectar sobre el suicida una visión patética? Volveré sobre esto más tarde.

El caso es que me sorprendió encontrar que ese número de ayuda es un 902. Me quedé un poco pasmado, ¿de verdad hay gente dispuesta a ganar dinero con este servicio? Bueno, luego indagué por la página y encontré unos números regionales, pero me parece una imagen malísima y una política poco meditada. Si llamo a ese número, aparecerá en la factura del dueño de la línea, y si no soy yo, puede que familiares poco comprensivos me recriminen, y por eso decida no llamar al servicio.

El caso es que como digo no tengo intención de ocupar unos recursos que pueden ser útiles para otras personas, así que me dediqué a navegar por la página donde encontré una publicación periódica llamada “avivir” (ya me echó para atrás el aspecto de religioso, con ese nombre) que, como esperaba, no tenía contenidos que fueran de mi interés. Pero de nuevo me encontré con una sorpresa: la revista tenía publicidad. En el último número tiene de varias novelas, de un banco y de un diseñador de páginas web.

Por supuesto quiero pensar bien, y entender que esta gente no es que pague por espacio de promoción de sus actividades económicas, sino que son colaboradores del proyecto que hacen un trabajo desinteresado y que con esto no ganan…

¡Basta de buen rollo! ¿Qué cojones es esto de que una revista de prevención del suicidio tenga publicidad de un puto banco? O sea, ¿es que esta gente no piensa en los suicidas que están hartos no de su situación personal sino de que el mundo sea una puta mierda? ¿Es que no se dan cuenta de que poner una página de publicidad de un banco es un ensalzamiento de los valores clasistas que puede resultar deprimente? ¿Qué mierda de atención darán por teléfono si son tan desconsiderados?

De verdad que yo me quedo alucinado con cómo es la mente humana. De hecho si no tuviera principios me pensaría contactar con ellos y poner un anuncio relativo a los juegos de rol, a fin de cuentas me parecen una herramienta que puede ser muy chula para superar según qué cosas (supongo que no todas), pero en fin, tengo principios.

Ah, por cierto, una observación para todos esos expertos que proyectan un imagen de cobardía o culpa sobre aquel que piensa en suicidarse, o quizá para alguno de los lectores: si a una persona que está deprimida se le proyecta culpa o una imagen de baja estima (cobardía), es posible que no se suicide ese día… pero probablemente se sentirá más deprimido, y eso se acumule, y la siguiente vez que tenga pensamientos auto destructivos no vaya a hablar con quien le proyecta eso.

Y una última “post data”: no tengo pensamientos auto destructivos en este momento. No escribiría esto deprimido, ni quiero llamar la atención. Quería reflexionar “en voz alta” del asunto y de esta vertiente concreta, y de cómo lo vivo yo, que no tiene por qué tener nada que ver con cómo lo viven otros. No necesito ayuda en este momento. En realidad no la necesito nunca, pero quizá si haya cerca de su merced alguien que sí la necesite, o la necesite su merced.


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