Hermanos Juramentados de la Espada Negra
Mi no valoración de fin de año
31-12-2014 11:47
Por Verion
Suelo escribir un artículo al día, más o menos, a no ser que tenga alguna dificultad o que me enfrente a procesos extenuantes prolongados. Eso hace que se cree una cierta dinámica de escritura y comunicación que tiene su propia inercia y sus propios procesos que no se llevan del todo bien con algunos momentos concretos. En este caso, celebraciones periódicas como el fin de año levantan unas expectativas que uno puede no tener previstas. Por todo la rolesfera aparecen valoraciones del año, pero por algún motivo yo no tengo el “estado de humor”.

Lejos de mi intención está atacar a aquellos que sí lo tienen, como Zonk, que ha hecho una valoración de su trabajo este año y de lo que espera para el que viene, o el poderoso Crom, que con su desenfrenado estilo nos explica... nos dice... bueno, que su año ha sido una mierda. Jesús Rolero ha preparado un vídeo navideño, y podemos ver incluso resúmenes de algunos blogs...

Desde hace unos pocos meses yo realizo una valoración al final de cada mes a través de los artículos que he escrito, y la comparto con sus mercedes. De hecho la de diciembre la haré durante los próximos días. Es un ejercicio que para mí es positivo, pues me ayuda a asimilar mejor lo realizado y acontecido. No debería ser tan excepcional hacer un resumen de resúmenes, y valorar lo que ha sido el año en curso, y sin embargo para mí lo es. Y creo que es porque es “mainstream”, y no en la dirección que se imaginan sus mercedes, denme la oportunidad de explicarme.

De partida, no es que haya nada especial en el treinta y uno de diciembre si uno no tiene una visión religiosa del mundo. El principio del año es una atribución humana, y por lo tanto, en sí, no hay nada que celebrar, pero con esto no me parece mal en absoluto. Los humanos nos ponemos de acuerdo en celebrar algunas cosas de forma periódica. Está bien, parece que si no celebramos porque estamos ceñudamente concentrados en las mierdas que ocurren estaríamos todo el día estreñidos y no sería sano (bueno, quizá estaríamos más preocupados evitando las mierdas, no lo sé). Concedamos, pues, que es una celebración “global” que nos afecta a todos. Todo el mundo toma alguna decisión al respecto, ¿no? Incluso si uno hace como yo y decide quedarse en casa sin hacer nada, es una decisión en sí misma, y le ha dicho que no a otras personas de forma activa o pasiva.

Precisamente en esta globalidad subyace quizá el concepto que he ido bordeando a lo largo de este artículo, y es la forma en la que se emplea este tiempo de celebración. No soy quien para decirle a nadie cómo tiene que divertirse, pero creo que he sido testigo de formas nada sanas de hacerlo cuando trabajaba en la seguridad en discotecas (a mi disgusto, ojo), y también en conocidos con los que en ocasiones he festejado con ellos. He tenido la ocasión de estar en celebraciones repletas de juegos de mesa y similares, y aún así no he estado a gusto, y supongo que es por lo que no me gustan estas fiestas, porque no puedo hacer lo que realmente me gustaría.

Creo que la ocasión en la que más cerca he estado de conseguirlo fue cuando el servidor de NWN de Espada Negra estaba abierto, hará ya cosa de diez años, y pude meterme con tres o cuatro amigos y recorrer el espacio casi vacío con la seguridad de que no iba a haber ninguna reclamación de tipo alguno.

Esta sensación de separación o de desafección con la comunidad en la que vivo me genera cierta desazón no solo con este día, sino con todo este periodo en general. Y por eso creo que sería un tanto negativo ponerme a valorar el año. No es que valorarlo sea “mainstream”, es que todo lo que lo rodea lo es, y me recuerda el espacio de relativa soledad que me toca ocupar.


Quiero señalar de nuevo que no quiero atacar de forma alguna a los que mantienen un espíritu más positivo que yo estos días. Al contrario, creo que los envidio.


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