Hermanos Juramentados de la Espada Negra
Ceniza y sangre
21-5-2014 14:22
Por Verion
Odio lo "mainstream". En serio, no me gusta lo "mainstream". Y si algo no lo es pero pasa a serlo, lo odio también. Puede que al leer esto alguien pueda pensar que tengo prejuicios. En ocasiones me han preguntado: "¿Y si Espada Negra se volviera mainstream, lo odiarías?". La respuesta corta es "Sí". La respuesta larga es larga. Allá va.

"Mainstream" es todo aquel pensamiento, gusto o preferencia (o "cosa", si se me apura) dominante en un momento determinado de una sociedad. La música pop es "mainstream". El hobbit es "mainstream". Perdidos es "mainstream". Votar a los partidos mayoritarios es "mainstream", abstenerse es "mainstream".

En mi humilde visión, toda corriente creativa (o incluso pensamiento, gusto preferencia o "cosa" si se me apura) sigue un ciclo de vida que incluye las siguientes fases.

Fase primera: Experimentación.


La corriente se crea, bien por un individuo o un colectivo. Unos pocos creativos quedan deslumbrados por los conceptos, o algo de público responde ilusionado por el nuevo punto de vista. La corriente es desechada por la mayor parte de las personas, o directamente no llegan a conocerla.


Las creaciones propias de esta fase suelen tener unos elevados grados de inspiración, pero también unos criterios un tanto inocentes o incluso ignorantes, propios de la falta de experiencia.

Fase segunda: Desarrollo.


Opino que esta fase se alcanza cuando los preceptos creativos se han establecido y se crean algunas obras funcionales realizadas por creadores que han analizado con cuidado las obras de la primera fase.


Es propio de esta fase que algún inversor se decida a financiar esta corriente con expectativas de obtener beneficios. Algunos lo conseguirán, otros se darán de bruces.


Las obras de esta fase suelen ser muy buenas, si bien algunos opinarán que están carentes del elevado grado de inspiración de las obras de la primera fase.

Tercera fase: Inversión.


En esta fase grupos de inversión se han apercibido de los proyectos que tuvieron éxito en la segunda fase, y quieren apuntarse a obtener su pedazo del pastel. Es una fase en la que la financiación se vuelve un aspecto fundamental, pues solo mediante esta se consigue "estar al nivel".


El problema es que supeditar la existencia de las obras creativas a la inversión pone muy en entredicho la diversidad y la expresión de inquietudes creativas. El capital es miedoso y no quiere riesgos: no le interesa una posibilidad de doblar su poder si tiene riesgo de perderlo todo. Quiere unos beneficios seguros del veinte por ciento (o de otro porcentaje estimado), y esa seguridad se consigue imitando lo que existe anteriormente.


Quizá lo más desesperante para este hermano de la Espada Negra es que muchos creadores independientes siguen la estela de lo "mainstream" intentando convertir sus creaciones en algo popular.

Un mensaje deprimente a todos ellos: cuando se alcanza esta fase, la trampa está hecha. Ni siquiera imitar lo "mainstream" le dará una posibilidad razonable de obtener el éxito. Si nació pobre, es muy difícil que salga de ahí (no lo digo yo, lo dice la estadística), sin embargo si tiene contactos en el entorno correcto, seguramente tenga éxito. La vida es una mierda.

Alguien podría decir que existen métodos alternativos para conseguir este "éxito tradicional". Los crowdfunding, financiación mediante publicidad, y otras cosas. Y tengo que decir que no lo creo, puesto que los preceptos inducidos mediante las corrientes mainstream penetran en las mentes de la mayor parte de las personas: aquellas que quieren sentirse seguras. Llegados a la tercera fase hasta el consumo se vuelve cobarde, asentado. Seguro.

Y mucho ojo, que incluso en corrientes que no son mainstream se instauran corrientes mainstream. Creo que puede ser el caso de los juegos de rol, algo que nos interesa a muy poca proporción de la población, pero que tiene un par de corrientes principales fuertes (aunque en esto no pongo la mano en el fuego) y tendencias adquiridas o heredadas de otras corrientes (de esto ya no dudo tanto).

¿Y por qué odio lo mainstream? Pues porque básicamente las creaciones mainstream no me saben a nada. Su música me suena a lo mismo que el anterior éxito, su videojuegos me parecen la misma mierda facilona que el anterior Call of scrolls, su mmo me parece el mismo WoW (con otros colorines, eso sí) en la que execrábamos mientras hacíamos servidores en NWN, y hasta NWN es demasiado mainstream para mí. Todo me sabe a ceniza, y me apetece morderme la lengua y sangrar para que la sangre le dé un gusto metálico al bocado de vida que me toca tragar, y pueda sentir algo.

¿Y qué quieren que les diga? No me extraña que la sociedad occidental moderna esté polarizada entre una amplia proporción de personas con sobrepeso (por lo visto ya en mayor número que los infra alimentados) y sujetos obsesionados con parecerse al modelo del anuncio de los canzolcillos, porque, ¿cuál es la motivación para hacer algo? Vivimos en un mundo gris, dominado por políticos grises, con trabajos grises, empresarios grises, artistas grises. Ceniza en todas direcciones. Quiero golpear a estas personas sumidas en mundo de ceniza para que sangren y vean que hay algo rojo.

Muchas veces cuando escribo novelas reflexiono de una forma no muy encubierta sobre estos hechos, y dejo salir de mi cuerpo toda esta frustración en delirantes estallidos de furia que purgan mi ser.

El juego de rol de Espada Negra también tiene mucho de este sentimiento que compartimos los miembros de la orden. Es duro, es contundente, es mortal, y sobre todo carga a cada uno con el peso de sus decisiones. Si lo haces bien puedes sobrevivir, si lo haces mal, muy difícilmente lo harás. Este baile macabro entre la vida y la muerte lo aleja completamente de la tendencia mainstream que impera en la actualidad, en la que los personajes tienen que vivir por fuerza una aventura épica, climática y bella, y como mucho caer de forma heroica ante el villano principal. Epicismo gratuito que me sabe a ceniza, como una película moderna, o como un anuncio de colonia, si me apuran.

Y esto se aplica a todo. Me encanta cuando una ilustración expresiva expresa la fealdad, y no la belleza de unos pechos perfectos en un bikini de mallas, o los abdominales afeitados de un modelo.

Y Espada Negra nunca será "mainstream". Porque tiene sangre, y tiene penes y tetas caídas (a veces todo ello). Porque es un grito discordante en todas sus obras, uno contrario a la popularidad porque es contrario a la misma sociedad.

Quizá alguien pueda decirme que soy un prepotente, una especie de dictador de lo que considero correcto. Quizá tenga razón, pero es que últimamente no encuentro otra vía de salida para mi desesperación.





Entradas similares: