Hermanos Juramentados de la Espada Negra
El placer de interpretar algo muy distinto a uno mismo
19-5-2014 00:18
Por Verion
Los juegos de rol representan un acto magnífico para aquellos que lo disfrutamos, y es así desde tantos puntos de vista que enumerarlos todos sería difícil. No obstante en el futuro pienso dedicar una serie de artículos a este asunto. Lo haré sin prisa, cuando me apetezca, y lo relacionaré con el juego de rol de Espada Negra, porque me inspira y porque puedo.

Uno de los placeres más simples de jugar al rol, de hecho usualmente uno de los más tempranos, es interpretar a un "súper yo". Muchos jugadores entre los que me cuento han recorrido múltiples campañas con diversos personajes parecidos entre sí y a uno mismo buscando una variedad de ser poderoso y atractivo que hace lo que exactamente queremos hacer. Es algo natural, y divertido, pero de alguna forma tiene que pasar a otra forma de ocio, no por nada, sino porque si todo el rato todo el mundo es la rehostia al final todo es un poco lo mismo. En mi perspectiva.

¿Quién no disfrutaría de vencer a poderosos defectos del más allá?


He observado en mi experiencia que en una segunda fase los jugadores se recrean (en este sentido) más en la interpretación de personajes diferentes a ellos. Y cuando digo "interpretación" me refiero a su vertiente rolera, que no incluye necesariamente ser un gran actor. De hecho normalmente no es el caso. Creo que esto otorga dos posibilidades distintas a los jugadores, todo ello independientemente del poder alcanzado por el personaje.

Por una parte está la posibilidad de hacer cosas que nosotros no haríamos normalmente. Ser un psicópata asesino, el líder de una secta, un político sin escrúpulos u otra naturaleza no necesariamente malvada pero que realiza algo que nosotros nunca haríamos o nos atreveríamos por las consecuencias morales o sociales. Las motivaciones para obrar de esta forma parecen simples, y yo diría que el jugador simplemente busca experimentar unas sensaciones no necesariamente ajenas, pero sí de una parte de su ser que está bien guardada en su interior.

Todos, todos, todos queremos ser malos alguna vez, ¿no?


En ocasiones veo que jugadores con los que juego a Espada Negra interpretan correctores, los temidos líderes religiosos de Dormenia, quienes no creen en el dios único Soid al que fingen rendir culto, sino que adoran a Haradon, dios de las mentiras. En este rol los jugadores pueden desempeñar personajes muy libres, con muy poca revisión y afrontar los problemas con mucha autoridad y medios.

Esta forma de interpretación obedece pues, bajo mi criterio, a la exageración de una pequeña parte de nuestro ser. Pero no es la única forma de interpretación diferente, pues la segunda obedece a la imitación de algo que es muy diferente a nosotros mismos. Creo que en este caso nos ponemos por encima del personaje interpretado al tener este una visión más ingenua, por lo que podríamos hablar de la reducción de nuestro ser, en lugar de la exaltación.

Por ejemplo, he observado que a algunos de estos "experimentadores" les gusta interpretar agentes de la corrección. Estos son los escalafones bajos de la corrección, hombres que no tienen ni idea de la "Verdad de Haradon", sino que creen que los correctores adoran a Soid. Estos agentes están infiltrados entre el pueblo y sus funciones incluyen poner el oído... y actuar como brazo armado llegado el momento.

Dormenia en estado puro.


Se diría que en esta forma de interpretación uno quiere ponerse en el pellejo de una persona más inocente o ingenua que uno mismo y dar rienda suelta a cómo entendemos que actúa una persona así. Y, ¿por qué obrar de esta forma? Bueno, quizá simplemente queramos crear sensación de ambiente en el resto de jugadores... pero quizá también queramos tener una experiencia sensible en la que podemos ser alguien que cede el control de su seguridad a terceras personas, y que se dejan llevar con la seguridad de que hacen lo correcto.

Es decir, nosotros en nuestra visión actual solemos ser cínicos ciudadanos congraciados con el don del conocimiento fácilmente adquirible. Solemos haber sido testigos de tanta mierda que tenemos algún tipo de decepción con el mundo real. Y nos preguntamos, ¿qué siente una persona que se puede poner una capucha oscura y que, apoyado por muchos como él, detiene a un ciudadano bajo el liderazgo de una figura reconocida como superior? Esta forma de sentirse escusado, cómodo y confiado puede ser una de las motivaciones, quizá no explícita de aquellos que eligen interpretar a este tipo de personajes, al menos un rato.



Yo desde luego siento el peso de la responsabilidad de mi propia existencia, consecuencia de muchísimos actos aleatorios y de las decisiones de otros, me lleva a preguntarme en ocasiones cómo es tener confianza y seguridad de que todo tiene un orden, de que todo es seguro. Pero desde luego yo no tengo ocasión de encontrar un atisbo de respuesta jugando al rol, pues siempre estoy dirigiendo, y las formas en las que lidio con este sentimiento exceden al contenido lógico de este artículo, por lo que enlazo a aquellos que quieran conocerlas, o corregirme en el material expuesto a que lo hagan bien en público en los comentarios de este u otro sistema, o en privado.


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