Hermanos Juramentados de la Espada Negra
Lo que los jugadores no pueden esconder en sus personajes
25-1-2013 12:37
Por Verion
A veces, echando la última ojeada a las secciones del juego de rol de Espada Negra, me encuentro con pequeñas menciones como la siguiente:

Jugador: Cada una de las personas que juegan al juego. Es muy conveniente saber distinguir entre personaje y jugador, y aunque suene trivial, en muchas ocasiones es difícil que el carácter del jugador no trascienda al del personaje.

Este texto está en la sección “nociones básicas”, y aunque creo que está bastante claro, me gustaría compartir una breve (hoy no voy a extenderme mucho) reflexión sobre la naturaleza de los juegos de rol y de la personalidad.

Hay muchas formas en las que encauzar la interesante tarea de hacerse un personaje de un juego de rol. El impulso inicial, normalmente el más seguido en las primeras partidas que uno juega, es hacerse un personaje muy virtuoso, lo que cada uno considera como la figura de “El Héroe”. Así, con mayúsculas. En esa fase uno no suele pensar en la personalidad del personaje, sino en sumergirse uno mismo en la aventura y disfrutar al máximo.

Normalmente, una vez superada esta necesidad, los jugadores empiezan a hacerse personajes que enfocan más en las cualidades de su personalidad, e interpretan diferentes formas de ser. He observado que a casi todo el mundo le gusta, por lo menos una vez, interpretar a un personaje eminentemente malvado, y ese es un caso extremo. Lo que suelen hacer los jugadores en este caso es fijar los límites de la actitud del personaje, y respetarlos a rajatabla.

Desde mi punto de vista hay otro nivel, y es aquel en el que los jugadores se preguntan realmente por los rasgos de personalidad del personaje e intentan respetarlos, no de forma férrea (como en el caso anterior) sino contextualizándolos en la situación, sumergiéndose en su personalidad y tomando decisiones complejas.

No pretendo juzgar como juega nadie, ni ordenar estos niveles de forma concreta. A mí me gustan mucho las partidas en las que los jugadores interpretan como en el último párrafo, pero yo mismo he disfrutado mucho de partidas con la figura de “El Héroe” (con mayúsculas). Pero sí que creo que están ordenadas por la dificultad interpretativa: interpretarse a sí mismo es fácil. Interpretar a un personaje con límites férreos es bastante fácil, y finalmente interpretar a un personaje con diferentes pensamientos al nuestro, diferentes valores y condicionamientos, es crecientemente difícil.

El pensamiento que quería compartir es el siguiente: por lo general, cuando una partida se pone tensa y difícil, en ese punto que has reclamado la atención de los jugadores y están expectantes a ver qué ocurre, si ellos consiguen el éxito o fracasan ante el villano... entonces podrás ver aquello que el jugadr no puede esconder, y que está en todos sus personajes.

Y no solo ocurre en las situaciones más tensas. Como una partida y campaña es tan larga, en general los jugadores tienden a relajar ocasionalmente sus esfuerzos por mantener la personalidad del personaje, y de nuevo esos elementos de personalidad se dejan ver. Quizá sea lo que de hecho somos, o quizá sea lo que queramos ser. Los freudianos se fijan en los sueños, nosotros en nuestros personajes.

Hay un refrán que dice así: “En la mesa y en el juego se conocer al caballero”. Sin duda en la mesa se pueden observar los modales, pero en el juego, en el más tradicional, se conoce como reaccionan las personas cuando ganan y cuando pierden. Y la verdad es que te dice mucho: una persona que se enrabieta al perder demuestra tendencias infantiles, mientras que una que no se lo toma muy en serio puede tener una con disposición alegre. Alguien que no se vanagloria de sus victorias podría ser observador, y así.

Pero cuando juegas una prolongada campaña de rol, con momentos importantes, tensiones y conflictos... entonces conoces algo que está dentro de cada uno y que se repite casi siempre.

Yo conozco bien eso que repito casi siempre. ¿Y tú?