Hermanos Juramentados de la Espada Negra
Sobre el Art & Arcana y mi vida
4-8-2019 11:48
Por Verion
Hace más de medio año Sendel me regaló para amenizar las navidades el libro “Art & Arcana”, que trata la historia de D&D desde sus más tempranos inicios en los años setenta hasta bien entrada la quinta edición, a finales de 2018, centrando este relato en su arte, al menos de una forma declarada.

Como quizá sepan muchos, mi madre se aqueja de un grave cáncer que probablemente sea incurable, y por lo tanto yo paso bastante tiempo en salas de espera que me dan la opción no solicitada de leer libros variados o jugar a videoconsolas portátiles. Este “Art & Arcana” se me resistía porque es muy grande y pesado, y normalmente necesito volúmenes que pueda mover con facilidad. No obstante esta semana ingresaron a mi madre para una cirugía paliativa y durante mis turnos en su largo y dolorido postoperatorio tuve la ocasión de leerlo al completo, en una sola sesión.


Debo señalar que a mí el arte de D&D no me resulta excepcionalmente atractivo, no tanto por la ejecución sino porque en muchas ocasiones me parece demasiado genérico y falto de una expresividad concreta. Evidentemente hay excepciones, y disfruto mucho por ejemplo con todas las obras de Brom, los dragones de tercera edición, o los Beholder de segunda. Por lo tanto se podría decir que este libro me resulta más curioso que edificante, pero en realidad lo que más me ha hecho pensar son los textos que narran el contexto histórico y las decisiones que se tomaron alrededor de este juego, del que se suele decir que es el más jugado de todos los tiempos.

No creo que haya inmensas revelaciones en este contenido, hasta el punto de que no creo que haya nada que no se supiera ya, pero sí habla de muchos aspectos de los juegos para adultos -y no solo juegos de rol- en los últimos cuarenta y cinco años, y en cierto sentido le hace recorrer a uno no tanto la vida de D&D, sino la suya propia.

Quizá este libro no sea tan introspectivo como yo lo he percibido, pero a mí me ha inducido ciertas reflexiones; ya años antes de que mi madre naciera, Dave Arneson y Gary Gygax pisaban la tierra. Y años antes de que yo naciera, D&D dio sus primeros pasos. En este libro se escribe mucho de Gary Gygax, quien lleva muerto ya algo más de diez años, y mientras yo lo leía, atendía las necesidades de mi madre enferma y débil.

Mientras se escribe sobre la historia de D&D se trata de forma continuada el contexto histórico del ocio con el que este juego de rol tenía que competir: juegos de cartas, de estrategia, videojuegos, juegos de mesa… y se escriben con nombres y apellidos, sin tapujos, y esto me ha gustado bastante, no esconde las difíciles circunstancias por las que TSR y los autores tuvieron que pasar. Y claro, esto tiene un potencial evocador para alguien como yo que ha vivido todos esos juegos, y que sigo viviendo a fecha de hoy.

Por explicarme un poco más, es un poco como ver Forrest Gump, con todo ese recorrido de la América de los sesenta, setenta y ochenta, pero con los juegos de ocio. Y para mí recordar toda mi infancia y juventud es un poco duro porque como comprenderán los lectores implica especialmente a mi madre, ahora en el temprano ocaso de su vida, quien lejos de impedirme estas actividades, me las fomentó en la medida de sus posibilidades, incluso económicamente, y en ocasiones en contra de su esposo, quien sí que suponía una fuerza cuanto menos complicada y contradictoria.

Entrando ya en la estructura del libro, este trata cronológicamente las ediciones de D&D, y comienza, como no podría ser de otra forma, con fotos de libretos extremadamente básicos y crónicas de esas primeras GenCon en las que había un centenar escaso de personas. En este punto quizá esté el valor documental más interesante del libro, con fotos incluso de cartas que permitirán recrearse a los amantes de D&D.


Como ya decía, esta época a mí me pilla realmente lejos, porque no había nacido y porque en cualquier caso D&D llegaría a España bastante más tarde. Cuando yo pude echarle mano, ya hacía mucho tiempo que Gary Gygax había perdido completamente el control de TSR, hecho relatado en una sección que me ha resultado particularmente dura, quizá incluso algo desgarradora. Los problemas financieros que atravesó TSR y las dificultades de D&D para encajar en un entorno cambiante con una constante no en ese año 1985, sino en todo el recorrido histórico.

He de reconocer que sí se me dibujó una sonrisa cuando leí la sección dedicada a AD&D, y especialmente a la de Dark Sun, donde pude incluso leer apreciaciones de Brom que me han permitido conocer el grado de implicación que tuvo en el desarrollo de este excepcional entorno de campaña, y prácticamente me pude recordar a mí mismo jugando con mis amigos de entonces, alguno de los cuales aún me resta, y como no podía ser de otra forma, a mi madre rodeando la mesa de juego en el sótano para poder poner una lavadora o coger algo de la despensa.

El libro narra sin ningunos tapujos que la competencia de Magic: the Gathering y de Warhammer se lo puso durísimo, y yo puedo entenderlo porque yo he sido jugador de ambos juegos, y de hecho a fecha de hoy sigo siéndolo de Warhammer, y como no, mil anécdotas vinieron a mi mente.

No sé por qué, me viene una a la mente. Cuando tuve mis primeros marines espaciales de metal y plástico (híbridos), y por lo tanto no se podían pegar con pegamento de plástico, sino que era necesario cianocrilato. Mi tío Carlos, ingeniero en telecomunicaciones y aficionado al aeromodelismo, les había dicho a mis padres que el superglue era peligroso para un mozo -él había tenido una experiencia muy negativa por inhalación de vapores-, así que mi madre le pidió por favor a mi padre, cirujano oftalmólogo que me ayudara con las miniaturas.

Total, que con bastante desgana se puso guantes de látex de cirujano para no dañar sus manos, y se preparó para la tarea, y cuando no llevaba ni el primer marine espacial, que se la había caído ya tres veces el brazo, perdió la paciencia con un “esto es un infierno”, y le dijo a mi madre que si me pasaba algo ya iríamos al hospital. Tres minutos que duró la supervisión de mi padre.

También tengo muchos recuerdos de Magic, especialmente porque fue una afición que practicamos casi toda la familia porque cuando ingresaron a mi hermana con un cáncer de tiroides a sus dieciséis años, era algo muy portátil que te permitía relajar la atención de la perspectiva de la enfermedad. Muchos años más tarde escuché decir a mi padre que sin Magic habría perdido la cabeza, y creo que lo entiendo: si a mí ya me es difícil lidiar con la enfermedad de mi madre, no anciana pero sí madura, debe ser horrible hacerlo con la de una hija adolescente.

Hay cierto paralelismo, cierta repetición cruel de la historia. El otro día cuando mi hermana -la que sobrevivió a aquello- me relevó en la vigilancia a mi madre, pude escaparme media tarde y unirme a una partida ya empezada de Warhammer que precisamente me permitió distraerme y alejar la mente. No sé si Gary Gygax, Richard Garfield o Rick Priestley intuyen o intuyeron lo que le han dado a mi familia y seguramente a otras.

Recuerdo que a finales de los noventa todos esperábamos con gran interés la tercera edición de D&D, cuyo THAC0 y fuerza porcentual nos tenían a todos cansados. Yo compré los manuales en inglés, los que venían con un CD bastante lamentable que aún conservo, y me puse en seguida con ello para renovar Espada Negra a este prometedor sistema, pero la verdad es que en lugar de avivar nuestro interés -el mío y el de los demás jugadores-, nos decepcionó bastante, y ahí se dio mi última partida de D&D.

No obstante yo soy una persona curiosa, y aunque ya no jugara a D&D, ni a magic, ni a L5r, ni a Warhammer, siempre seguí atento a las novedades y compré bastantes libros que me resultaban interesantes, y los leí, con un interés ya menos apasionado, pero aún así sincero.

Me resulta interesante que incluso se menciona el Pokemon y el Crackemon. En esta época yo iba a la universidad, y aunque mi hermana no había superado del todo su cáncer (¿lo hará algún día?) tenía una cierta desafección familiar por la actitud de mi padre, de manera que pasaba todo el tiempo posible fuera de casa. Conocí a un tío que hipotecó su casa para comprar cartas de pokemon en pleno momento de especulación máxima, y pocas semanas después pinchó la burbuja. Recuerdo que compré uno de sus pikachus por 25 pesetas (creo que no había llegado todavía el euro). La semana anterior él había comprado un par de docenas a 2.000 la unidad.

La aparición de la cuarta edición no esconde que la competencia que les preocupaba, y a la que imitaban era World of Warcraft y otros MMO. Yo nunca he sido aficionado al WoW, pero sí a otros videojuegos -en esta época le daba mucho a NWN, precisamente subproducto de D&D-, y evidentemente recuerdo mucho esta época, que fue precisamente cuando mi madre se divorció y tuvo un montón de problemas. Mi pasado más alejado de casa quedó un poco atrás, y empecé a centrarme en programar, trabajar y desarrollar juegos con los que no se habían marchado. Fue una época compleja, con muchos matices.

Desde la retrospectiva, creo que esta cuarta edición evidencia la ruta puramente comercial de D&D en la que no se busca responder a un impulso creativo sino contentar a un público para suplir las expectativas económicas de una empresa. Competían con los MMO y los copiaron hasta perder prácticamente su identidad anterior, incluso en lo visual, donde William O´connor, excelso en otros proyectos, se vuelve un mediocre imitador de las estéticas desproporcionadas y antianatómicas, evidenciado incluso en ese Dark Sun que prácticamente es un insulto al desarrollo original.

Creo que lo que menos me ha gustado en este libro es la sección que habla de quinta edición, porque a diferencia del resto de secciones, es casi completamente acrítica y pasa de un hermoso volumen histórico a un folleto de propaganda en el que se ensalzan sus supuestas virtudes. ¿Y qué quieren que les diga? Para mí esta quinta edición no es más que otra cuarta edición, pero en lugar de destinarse a los jugadores de MMO lo hace a los jugadores de Catan que rara vez juegan dos partidas seguidas al mismo juego de mesa y que no quieren invertir apenas tiempo en leer un manual.

Pero sí se hace una leve mención a algo que sí me pareció interesante, y es que se señala formalmente que la época de los AD&D fue la edad de oro, y que difícilmente volverán a ese nivel de magnitud. Yo creo que es así, y que aunque D&D siempre estará ahí, y seguramente sea positivo para muchas personas, ya no hablamos de un juego cuyo mérito histórico es incuestionable, sino del heredero que se mantiene ahí porque su ancestro lo hizo bien; hablamos de un cocacola, un microsoft, un movistar, un subproducto de Hasbro que siempre estará ahí porque es demasiado grande para caer.

No es una gran revelación, pero es lo que pensaba cuando leía las últimas páginas que hacen un homenaje a Gary Gygax mediante su personaje, Mordenkainen, con ilustraciones realizadas en 2018, diez años después de su muerte, y 33 después de que perdiera el control de D&D.

Mientras pensaba esto, mi madre despertó de su dolorido letargo y me pidió agua. Me sentí en general un poco sobrecogido por lo dura que es esta vida en la que tienes que observar con impotencia el inevitable devenir, en el que somos tan frágiles como hojas al viento.

Antes de ir a esta cirugía, mi madre pensó que podía morir en ella. Es médico, y sabe que es un riesgo de cualquier intervención, así que me dijo en varias ocasiones que tenía que tener unas palabras conmigo. Yo lo había retrasado porque tenía algunos problemas de trabajo, pero finalmente me reclamó.


-¿Podemos hablar ya? -me dijo.
-Por supuesto -le respondí yo, y me dirigí con ella a la cocina.
Aguardé, para ver que tenía que comunicarme.
-El filtro del lavavajillas está roto -me dijo, abriendo el electrodoméstico de casi treinta años pero muy bien mantenido-, así que cuando lo abres para limpiarlo tienes que tener cuidado porque si lo colocas mal luego no cierra bien y se sale el agua. También es importante que limpies cada vez el filtro de la secadora, y aquí tengo mil euros guardados, son para pagar la leña del año que viene y alguna reparación que surja. Y no te olvides de cobrar mi seguro de vida, es poco dinero pero me fastidia haber pagado a esos cabrones durante tantos años y que se lo queden, y si no lo pides no te lo darán.
-Claro, madre, no se lo quedarán, no te preocupes.

Puede parecer que esta anécdota no tenga relación alguna, pero para mí tiene un sentido, y dejo al lector -al que haya llegado hasta aquí- buscarle uno para sí.



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Mucho ánimo Verion.
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La importancia de lo cotidiano y la sencillez de la aceptación.
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Por Arawn
Cada vez que leo alguno de tus escritos en los que te abres y decides hablar sin tapujos sobre ti, y sobre tu vida y tu historia... En fin, no puedo sino apreciar lo que haces y quién eres.
Re: Sobre el Art & Arcana y mi vida
4-8-2019 14:15
¡Mucha fuerza en estos momentos difíciles!
Re: Sobre el Art & Arcana y mi vida
4-8-2019 16:59
Por Taraak
No puedo evitar recordar la frase "Sit transit gloria mundi", mires donde mires la puta frase aparece como una puta infección.
Re: Sobre el Art & Arcana y mi vida
4-8-2019 18:43
¡Muchos ánimos Verion!

Re: Sobre el Art & Arcana y mi vida
5-8-2019 01:58

Me ha encantado leer estas lineas en el total silencio de la madrugada.
Gracias por compartirlo Verion.


Re: Sobre el Art & Arcana y mi vida
5-8-2019 14:13
Por Verion
Agradezco mucho las muestras de apoyo. Algún día espero estar a la altura de ellas...
Re: Sobre el Art & Arcana y mi vida
6-8-2019 07:38
Un caluroso abrazo Verion, en este infierno que te toca vivir. Ya vendrán tiempos mejores a todos los niveles.
Re: Sobre el Art & Arcana y mi vida
6-8-2019 18:39
Mucha fuerza Verion. Es de admirar el valor de tu madre. No todo el mundo se planta delante de su hijo y le habla con esa franqueza.

Espero que salga todo lo mejor posible.