Hermanos Juramentados de la Espada Negra
¿Unas jornadas de rol sin rol?
13-9-2017 11:41
Por Verion
Hoy traigo a los lectores una aparente paradoja que en realidad simplemente está medida y comentada en la medida de mi más limitada humanidad, y en tal consideración se debe tener en cuenta que soy un asistente habitual de jornadas y que por tanto mis deseos y percepciones son contradictorias en sí mismas. Por todo ello ruego que se me perdone de antemano y que no se tome este texto más que como una reflexión en voz alta.
Vengo observando que existe un género de jornadas que aglutina entre sus asistentes una gran cantidad de personas. Se me ocurre mencionar como ejemplo las muy recientes “Ludo ergo sum” o “La noche insomne” que se enfrentan al paradigma de haber crecido hasta un nivel impresionante en el que sus asistentes se cuentan por millares, y esto obliga a enfrentarse a problemas que las jornadas pequeñas ni se plantean, como excesos de ruido y de calor, colas enormes para apuntarse a las actividades, o incluso limitaciones de aforo por cuestiones de seguridad formal.

Creo oportuno señalar que en mi opinión es oportuno hacernos a una idea más o menos precisa del tipo de asistente que los organizadores de estos eventos consiguen convocar. En este sentido no tengo duda de que existen jugadores de rol que son atraídos por la oferta de partidas y la ocasión de compartir un espacio con jugadores afines, si bien tengo la sensación de que este sustrato no representa una proporción elevada.

Incluso en un stand principalmente rolero como es el de Espada Negra nos encontramos con que muchos jugadores no conocen los juegos de rol, o si bien jugaron en un tiempo pretérito, en la actualidad no están ni cerca de poder intentarlo de nuevo. Así que observando el panorama, me he hecho a la idea de qué tipo de colectivos acuden a estas jornadas.

Por una parte señalo claramente a este colectivo de una edad muy amplia que ha decidido formar una familia y que lleva a toda esta a las jornadas, con la esperanza de que todos ellos encuentren alguna actividad con la que divertirse. No creo exagerar en absoluto si digo que hay muchas más familias que asistentes a partidas de rol.

Incluso creo que existe un colectivo que ni siquiera tiene un pasado relacionado con el ocio independiente de lo juegos de rol ni de los juegos de mesa que se acerca a las jornadas por una genuina curiosidad en la que finalmente pueden probar algunos de estos juegos, o simplemente curiosear y pasar la tarde.

No creo que los jugadores de rol seamos en absoluto un colectivo maltratado por los organizadores de estos eventos, que suelen ser de una mayoría practicante y comprenden ampliamente las necesidades concretas de esta forma de ocio que sin duda es muy respetada en este entorno. Diría que se nos reserva un espacio seguro en las mejores condiciones posibles , así que en muchos sentidos somos el colectivo privilegiado dentro de estos eventos.

En mi opinión parte del problema viene de que las mejores condiciones posibles no tienen por qué ser unas condiciones buenas en absoluto, y de hecho pueden llevarse un poco mal con la asistencia masiva de un evento de este tipo. Ni el ruido ni la temperatura ni las colas ni las presiones ayudan a jugar a ningún juego, pero en esto del rol que está basado fundamentalmente en la comunicación detallista, y en ocasiones en la introspección personal, diría que se nota especialmente. Cualquier inconveniente, cualquier carencia, cualquier retraso se va a notar mucho más en una partida de rol que en una de un juego de mesa, y esta es una opinión sin duda refrendada por mi experiencia.

Uno de los paradigmas fundamentales de todo esto de las jornadas es que la asistencia nutrida es positiva. En un evento concurrido las personas se animan a acudir sabiendo que van a encontrar una buena oferta de partidas, pero también personas con las que hablar y contenidos de interés. No solo eso, sino que los núcleos familiares pueden cooperar entre sí, de manera que algunos integrantes de estos pueden encontrar una oportunidad única para, por ejemplo, poder jugar una de las pocas partidas de rol de ese periodo.

El problema viene en el momento en el que una actividad excesiva incurre en un nivel de incomodidad muy elevado para mantener dichas actividades. Esto, por supuesto, puede afectar a cualquier actividad, no solo al rol, pero para cuando una partida de un juego de mesa sea difícil, las de rol llevarán mucho rato siendo imposibles.

Por ejemplo, el uso de la megafonía durante periodos prolongados puede imposibilitar el flujo de una partida de rol, especialmente si uno no tiene el oído muy fino, pero la megafonía es útil por ejemplo para realizar sorteos durante el evento, algo que he visto ocurrir en muchos eventos.

Un caso similar se produce cuando hay una oferta de espectáculos, y obviamente es peor cuanto más continuados son estos espectáculos, lo cual, en mi experiencia, tiene una tendencia muy evidente en las jornadas que incluso intentan acercarse al formato familiar.

Yo diría que hay una marcada tendencia en todo esto, y es a ese crecimiento en datos de asistencia. Esto del ocio independiente es muy moderno, y ahora estamos viviendo la situación de los primeros, por decirlo así, “frikis con hijos”. Esta tendencia no tiene por qué pararse, sino que al contrario, seguramente tienda a establecerse al alza, y las familias interesadas por este tipo de eventos sean más.

Yo he vivido jornadas en las que esto es incluso formal, y ya no se toman la molesta en absoluto de que haya partidas de rol, y si hay una es porque personalmente he insistido a los organizadores a un nivel personal. Tengo la sensación, por lo tanto, que esto puede ser una tendencia que lleve incluso a cuestionar la naturaleza del trabajo voluntario que todos conocemos, o que incluso lleve a pensar en la profesionalización de estos eventos, como ya ha ocurrido en otros sectores.

Tengo la sensación de que este camino llevará algún día a la expulsión de los juegos de rol de las jornadas grandes. No creo que esto se vaya a producir como una expulsión formal, sino simplemente como un cambio de paradigma continuado.

Si de verdad existe un interés por parte del personal organizador de estas jornadas por mantener o incluso promover el rol, creo que el compromiso debería cambiar de la actual oferta pasiva de partidas con privilegios (que reconozco que los tenemos) a una manifestación activa y consciente con privilegios aún mayores.

También soy de la opinión de que los mismos roleros podríamos hacer un esfuerzo para dar a conocer las positivas experiencias roleras a personas que no participan en esta forma de ocio. Tras todos estos años tengo la sensación de que los más de los que se apuntan a las partidas de jornadas son veteranos roleros (aunque obviamente hay de todo, incluido jóvenes inexpertos), lo cual quizá se podría sobrellevar con nuevos formatos más ligeros tanto en duración como en compromiso que llevara, quizá, a que el rol fuera más protagonista dentro de estos eventos. Evidentemente esta tendencia que cito podría ser complementaria con la forma de obrar actual.

Personalmente yo creo que es bueno anticiparse a los cambios del futuro, y más aún a los del presente. Creo que voy a intentar recorrer esta vía que cito, aunque sea en solitario.



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