Hermanos Juramentados de la Espada Negra
Y ya no es de nuestra propiedad...
28-10-2015 11:44
Por Verion
Cuando se publica una obra, esta escapa al control de sus autores. Estos ya no pueden reclamar fácilmente que quisieron decir tal u otra cosa, o introducir algún cambio que han reparado más tarde que necesitaba.

No estoy hablando a la pérdida de control que unos autores pueden tener al tratar con despóticas editoriales, cosa que no sufrimos, sino a algo mucho más natural y propio del flujo de la creación. A lo que me refiero es que la obra pasa de ser propiedad de sus lectores, jugadores, espectadores o usuarios, que se adentran en el terreno de hacer una interpretación personal de los contenidos, y que será una parte fundamental (quizá LA parte fundamental) de la cabida social de la obra.

Yo no soy del todo partidario de esta forma de entender la creación, y sigo muy interesado por el mensaje que el autor pretendía trasladar en una obra, a despecho de que lo consiguiera o no, y en aquellas obras que me gustan mucho, o en las que me generan dudas suelo buscar por internet en busca de información más completa. Voy a poner dos ejemplos de esto.

El comic de Kazuo Koike “El lobo solitario y su cachorro” me generó unas dudas preocupantes para las que tengo un par de explicaciones concretas. Buscando por internet estudié la trayectoria de este increíble creador, y gracias a sus declaraciones y otras creaciones tengo una idea más clara del significado que quería imbuir en la obra.

Las películas de ¿Disney? ¿George Lucas? ¿J.J tramaslocas? “La guerra de las galaxias” me gustaban mucho siendo yo un mozo, pero al incorporar la trilogía del fin de la república entendí que el mensaje que yo había captado estaba muy lejos del que el autor pretendía incluir, así que han dejado de gustarme. Sí, la “vieja” trilogía me parece una castaña porque existe la “nueva”.

Es curioso porque, como digo, no tiene por qué ser la tendencia habitual de la mentalidad occidental. Tengo un cuñado que opina que las viejas películas de “La guerra de las galaxias” son buenas, y hace "como que la nueva trilogía existe". Para él Yoda no es una peonza asesina, sino un sabio místico medio budista, y los jedis no son acróbatas que utilizan poderes mágicos surgidos por un virus llamado “midiclorianos”, sino que manejan una fuerza mística que está incluso en la piedra.

Para este servidor de sus mercedes el mensaje es el que el autor pusiera en la obra, y no pretendo desvincularlo. No me parece corrector que alguien pueda entender que “La guerra de las galaxias” sea una metáfora de la guerra de Irak, que ocurrió después, y por lo tanto es un ejemplo extremo de esto. Lo respeto, no obstante.

¿Y qué tiene que ver este pensamiento con lo que le ocurra a este escritor de novelas y juegos? Pues que de alguna forma siempre he pensado que algo así podría pasar con lo que creaba. No la corrupción cinematográfica, sino la interpretación variable. Eso me ha preocupado, y de hecho es uno de los motivos a que no me lanzara a publicar hasta tener lista toda una saga, pues esto me dio una visión mucho más completa y creo que más crítica de cada volumen, y me ayudó a definir mejor el mensaje y conseguir una técnica más adecuada para transmitirlo.

¿Y qué ocurrió entonces? Pues que publicamos la obra. O mejor dicho, las obras, y que como tenía que ser, comenzó el deconstruccionismo. Y aunque le tenía un poco de miedo, para mí no fue en absoluto traumático. Encontré, por ejemplo, en la interpretación de “La Última Luz” opiniones que me dieron mucho que pensar.

La obra escapa al control de los autores. Uno no sabe en qué tienda acaba, ni mucho menos en qué lector acaba, y a menos que este se decida a escribirme, tampoco sé lo que opina, pero de vez en cuando un lector sí me escribe (la más reciente es Lara, ¡un saludo!) y puedo tener alguna conversación sobre el significado paradigmático de los personajes y los hechos.

Otro ejemplo muy claro ha sido la partida que Atrus Erduna (¡mi salutación!) ha enviado a nuestro “Juégame” en el día de su estreno, una en la que juegan por foro a “La extinción de Nerdua”, otra aventura en la que tuve mano primaria, y cuyos jugadores han decidido mezclar con “La Última Luz” en un whatif que a mí no se me habría ocurrido en la vida. El rol es libre, muy libre.

¿Y qué siento cuando esto ocurre? Pues la verdad es que me siento bien. Me gusta pensar que he participado en crear algo que es útil para otras personas, y que le pueden sacar partido para entretenerse, ya sea en una partida de rol por foro, o viajando en el transporte público. Siento que en cierta medida he sido una fuerza positiva del universo.

Pero aún sigo pensando en la saga que se abre, en el mucho más complejo mensaje que quiero transmitir en relación con la guerra mundial que asola el mundo de la Espada Negra, y en si este llegará como yo pretendía, o se sumirá en un arco iris de interpretaciones también valiosos, y en cómo me sentiré por ello.

Así que me siento como un niño con mucho por aprender. Estoy deseando que llegue ese momento, y que tenga nuevas dudas.


Viaja libre, Lállebron. ¿Eres lo que opinen de ti?


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