Hermanos Juramentados de la Espada Negra
El camino del no vender
30-5-2015 22:13
Por Verion
A veces llaman a mi teléfono (ojalá no tuviera) personas que quieren venderme una conexión a internet, una tarjeta de crédito, un seguro o incluso cosas más raras como suscripciones a peculiares servicios o supuestas ventas directas desde el fabricante. Son relativamente frecuentes, lo bastante como para que si tenga a mano identificación de llamada, no coja llamadas de números desconocidos.

Durante la llamada siento siempre todo tipo de dudas. Nunca voy a comprar esos productos o servicios, porque tengo poco dinero y porque lo que quiero me lo busco yo por mi cuenta, pero por otra parte esas personas son personas y están trabajando, y no tiene que ser agradable que se les suelte una bordería... pero por otra parte no les voy a comprar su asunto, así que, ¿para qué tendrían que perder su tiempo conmigo?

En cualquier caso tengo una mala imagen de algunos vendedores, algo así como una persona que quiere convencerme de que me gaste mis pocos recursos en su asunto. O mejor dicho, en el asunto de la empresa que lo contrata, porque a fin de cuentas no tengo la sensación de que sean precisamente los accionistas de la empresa los que me llaman, aunque quizá sea un prejuicio por mi parte.

No es que mis tendencias anticapitalistas me condicionen de una forma especial en esta dirección. Hay relaciones con vendedores que a mí me funcionan muy bien, especialmente en aquellas en las que tengo ignorancia sobre un asunto concreto y me es útil cierta asesoría, o simplemente en aquellas que tengo una demanda concreta que puede ser satisfecha. Por desgracia esto no siempre es así, y como en todo en esta vida, hay que saber en quién confiar.

Lo que quiero decir es que el acto de vender se puede llevar a cabo con dignidad y principios, incluso como actividad concreta dentro del sistema. Habrá quien lleve a cabo mejores prácticas, y quien no tenga demasiada ética, y seguramente a los primeros les fastidian los segundos. Un poco como en todo.

Con toda esta quizá excesiva introducción solo pretendo decir que en sí no tengo nada en contra de los vendedores. ¿Quién sabe? Quizá en el futuro yo me dedique a vender algo, no lo sé.

Y entrando ya en el asunto central, yo no me dedico a vender nada. En serio, ni juegos de rol, ni novelas, ni juegos de mesa, ni nada por el estilo. Lo sé porque lo sé, pero a parte porque todas estas cosas están en descarga en esta web, y así van a seguir.

Lo habremos dicho en docenas de jornadas y en unos cuantos artículos, lo importante es que se juegue. Mucho, y con frecuencia, y que se nos diga como van esas partidas, y qué van a hacer a continuación. Que se nos transmita lo que cada uno piensa de los personajes de las novelas y qué expectativas tienen con respecto a su futuro. Que nos cuenten sus estrategias del juego de mesa, sus torneos, y que se enfrenten con nosotros. Queremos crecer así como personas, y perseguimos este anhelo con determinación.

Si a nosotros se nos hubiese transmitido que el juego de rol estaba bien como estaba, que así ya se jugaba con todo el interés, quizá no habríamos buscado una edición física. Pero no fue el caso, se demandó este modelo tradicional y con unas condiciones concretas con respecto a su estructura que seguimos porque no alteraban el contenido y por lo tanto no eran en absoluto incompatibles con nuestros deseos. En los otros hemos seguido nuestra dirección, como en la pantalla del máster.

De esta forma las posibles acusaciones de que tomamos determinadas actitudes con intención de vender se encuentran, creo, con una contradicción inmediata demostrable: nosotros no queremos que nadie compre los productos de Espada Negra, queremos que se acceda a la obra de Espada Negra, dos cosas relacionadas, pero diferentes.

Otro ataque posible es que utilicemos tendencias comerciales para conseguir que se acceda a la obra de Espada Negra. Si bien esto tiene un sentido lógico que acercaría nuestros actos a las maniobras habituales de "la industria", tampoco es cierto: ya he observado que nuestra intención es compartir el espíritu de esta obra que en sí misma es una expresión de nuestros principios. ¿Qué sentido tendría pervertirlos? En ese caso estaríamos fallando en nuestro anhelo de crecer como personas.

Con esto no quiero decir que las personas que compartan este anhelo tengan una licencia para perseguir su cumplimiento mediante malas prácticas. No sería legítimo, en este sentido, usar el humohype, spamear por correo o en las redes sociales, aprovechar el tirón de alguna obra o producto similar pero de otro ámbito, y este tipo de cosas que supongo que no parecerán bien a nadie.

Tenía esto en la cabeza.


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