Hermanos Juramentados de la Espada Negra
Los extraños caminos del “paga lo que quieras” en físico
8-9-2016 09:17
Por Verion
En este curioso mundo de personas compitiendo con otras personas hay que recurrir a todo tipo de trucos para recorrer pantanos y vericuetos, y eso incluso si se quiere recorrer la senda más habitual porque… bueno, porque puede que incluso esa senda no tenga espacio para todos. En este sentido muchos creadores de rol se han visto obligados a hacer cosas que en principio no les agradan, como ciertos modelos de financiación colectiva, ciertas alianzas con editoriales, y este tipo de cosas.

Si esto ya es conflictivo para un proyecto que quiere recorrer la senda de la capitalización tradicional, imaginen sus mercedes los lectores los extraños caminos que hay que recorrer para llegar a esto del “paga lo que quieras” en físico.

En primer lugar quiero señalar, para lo bueno y para lo malo, que no estoy hablando de un “paga lo que quieras” en formato digital sino en el físico. Soy consciente de que ambos tienen costes (de hecho comparten costes), pero el formato físico tiene una diferencia clave, y es que cada copia cuesta dinero en sí misma.

No obstante este no es el el máximo problema que pueda tener. Pero antes de tratarlo…

¿Por qué un paga lo que quieras en físico?

Supongo que la respuesta a esto es que muchos de los integrantes de la hermandad entendemos que se pueden pasar momentos duros en los que la economía de uno es desastrosa, y que ya es bastante humillante verse negado de las comodidades habituales como para no poder disfrutar de una pasión tan cultural como pueda ser jugar al rol.

En verdad creo que esto es todo. Personalmente no puedo entender cómo hay personas que puedan cobrar ingentes cantidades de dinero por puestos no presenciales mientras que el común de los mortales puede pasar las de Caín para proveerse de comida, ropa, calefacción y tres o cuatro cosas más. No me cabe en la cabeza.

Quizá en parte estos “Paga lo que quieras” son en sí mismos una denuncia, un pequeño mensaje al mundo. “Eh, las cosas no están bien”, queremos decir, pero también pretendemos señalar que se pueden hacer de otra forma.

Dicho esto, voy a describir un poco los inconvenientes con los que nos hemos topado.

Los bancos

Una de nuestras primeras opciones a la hora de plantear esta campaña fue realizarla en nuestra propia web con nuestros propios recursos. El único problema en este sentido era el sistema de cobros, para lo cual un hermano cualquiera se dirigió al banco y tuvo una conversación del siguiente tipo.

-Verá, es que queremos montar un asunto en nuestra página.
-¿Cuál es su página? ¿De qué dices que va?
-¿Qué importa eso? ¿No son ustedes un negocio?
-Claro, pero tenemos que tener un cuidado mínimo.
-Bueno, pues somos un grupo que realiza un juego de rol… y un juego de mesa… y bueno, vamos a hacer unas campañas en las que se financian nuestras ampliaciones…
-Veo que la política de devolución no está a la vista.
-¿Política de devolución? Pues la que obliga la ley, quince días para desistimiento y dos años por garantía…
-Ya… pero tienes que ponerlo en la página…
-No tengo que ponerlo de la misma forma que no informo de que las hojas no son tóxicas.
-Yo solo te digo lo que te van a exigir, si no…
-Vale.

La verdad es que no creo que se estuviera diciendo algo que fuera falso, y vamos, que igual estoy completamente equivocado, pero sin duda me parece que no estábamos en una situación que se abordara de una forma tradicional.

Las plataformas de crowdfunding

Evidentemente las plataformas de crowdfunding no son la cosa más maravillosa del mundo, y entre otros problemas se quedan una parte del dinero de la campaña por el servicio que dan. No considero que sea discutible que cobren, pero hay que ser conscientes de que entre el 5% de comisión y un gasto por transferencia que es algo elevado… el inconveniente está servido.

No es el único. El concepto de que cada cual paga lo que quiera por el proyecto no se lleva bien con… por ejemplo, Verkami, que no permite separar de forma cómoda el coste de los gastos de envío. En este sentido Kickstarter era una razonable candidata que nos permitía tener estos conceptos debidamente establecidos.

Se puede señalar que quizá podríamos haberlo hecho con HTPublishers, pero tampoco la forma en la que se presentan las aportaciones era óptima. No se llegó a plantear.

Las tiendas

Esto es de lo más complicado. Cuando uno llega a las tiendas y le dice que su artículo es “Paga lo que quieras” a uno le ponen cara rara, y supongo que es comprensible porque lo suyo es un negocio y todo eso. La putada de todo esto es que cuando se recorre el camino del “Paga lo que quieres” uno se cierra el acceso a la mayor parte de tiendas.

Supongo que así es la vida. Querría que fuera diferente como tantas otras cosas. Esto no me parece un asunto poco importante, sé que si le sigo los “porqués” no tardaré demasiado en llegar a algo muy desagradable ante lo que solo se puede torcer el gesto y apretar los puños.

La propia XIII Runas

Otra de esas cosas que hay que afrontar: por mucho que a mí me parezca que los contenidos de XIII Runas I sean maravillosos, la realidad es que es un material que interesa a pocas personas. Ya no porque sea material de rol en español, un subconjunto ya menudo, sino porque es una publicación que solo trata de un juego y que primordialmente trae contenido de ambiente y tres aventuras.

Creo que es una pena que proyectos más populares que este no se suban al carro de ofrecer este concepto de “Paga lo que quieras” para sus publicaciones físicas.

Nosotros mismos

Y una tercera cosa a aceptar: no somos tipos populares, probablemente ni siquiera seamos carismáticos. Está claro que tenemos muchos partidarios, y la propia hermandad ya tiene un tamaño respetable, pero a este movimiento del “Paga lo que quieras” en físico le vendría bien el apoyo de personas que no sean tan ariscas como nosotros.

No ha sido el único camino extraño despertado por nosotros mismos. Por otra parte yo he estado muy implicado en esta fase (no tanto en otras en las que otros miembros de la hermandad están demostrando auténtico músculo), y necesitaba “quitármelo de en medio” para centrar mis pensamientos en otros aspectos. Además vivo últimamente en el periodo más aislado de mi vida, y no tengo demasiadas ganas de tratar con el tipo del banco, o con el señor que acepta los proyectos en verkami o en otra empresa. En este sentido la deshumanizada automatización de la muy veterana kickstarter me supuso un alivio.

El poder perder dinero

Este es el punto al que todo el mundo le llama la atención: una cosa es poner en "Paga lo que quieras" en material digital y otra en físico, porque el digital no lleva aparejado un coste al hecho de hacer más copias. Una apreciación interesante.

Ya aquí se entra en una valoración curiosa. Está claro que tirar copias cuesta dinero... pero simplemente crear y editar el material ya cuesta. Estoy hablando de ilustraciones y maquetación, y esto incluso considerando los propios textos y corrección como "sin coste" porque lo han efectuado miembros de la hermandad.

Curiosamene, y pese a la ingente cantidad de enemigos que tenemos, el número de aportaciones inferiores al precio de coste de este número es nulo, mientras que el que está muy por encima es muy elevado.

En todo esto del "paga lo que quieras" se está trasladando al usuario una, por decirlo así, responsabilidad solidaria. El que pone más que la media, porque puede y quiere, está financiando no solo a nosotros, sino probablemente también al que no puede permitirse pagar el precio de coste. Esta atribución solidaria me parece una forma de obrar muy adecuada.

Y ya que estoy, al que apoya esta iniciativa se le traslada también el deber de valorar de forma acorde a su criterio (y situación económica, claro) el valor adecuado de este número. Yo personalmente vivo totalmente contrariado a este respecto, y no sé cuál debería ser.

Con todos estos problemas, es una bella experiencia

Quizá precisamente por ello lo es. Enfrentándonos a estas y otras dificultades nos reafirmamos en nuestras convicciones. Supongo que es un camino tortuoso porque tiene que serlo, porque si fuera fácil de recorrer ya estaría establecido. Quizá llegue el día en el que esta forma de pensar sea más común, o quizá no, pero creo que en cualquiera de los dos casos estaremos orgullosos de haberlo intentado.

Es curioso que la portada de esta primera publicación física “Paga lo que quieras” sea “La derrota de Codicia”. Creo que tiene cierta belleza poética que ha requerido de muchas casualidades. Tres avatares que buscaran la condena de un defecto… una votación en google plus, el resultado de una partida… ¿es todo esto una parte del contexto subconsciente que nos llevó a tomar esa decisión?, ¿es una fuerza que no sabemos entender?, ¿es una licencia poética del destino?

En la hermandad hemos oído el mensaje. No tenemos sitio en nuestro corazón para la codicia.



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