Hermanos Juramentados de la Espada Negra
El hijo de Taharda
21-8-2014 14:10
Por Verion
Diría que la vida de muchas de las personas en nuestro mundo son un continuo preocuparse mientras esquivamos la muerte, no solamente como suceso personal, sino también con respecto al impacto emocional en nuestras personas. En este sentido he sido testigo de como muchas personas no llegaban preparadas a la defunción de un ser querido, ni lo asumían de una forma razonable (en mi perspectiva después). Creo que la muerte en occidente está estigmatizada, aunque no tengo una respuesta definitiva en este asunto, porque ni siquiera sé con seguridad cual es la pregunta.

De alguna forma creo que este proceso se traslada a los juegos de rol, en los que afrontar la muerte del propio personaje o de algún miembro del grupo se convierte en algo demasiado traumático. En este sentido me pareció especialmente interesante el comentario que Jon Tamayo "Vorvek" puso en G+, y que se puede leer aquí (es público).

He vivido junto a Vorvek algunas campañas de rol, y puedo decir que es un sujeto muy especial que se las arregla para poner una impronta personal a sus personajes. Diría que cuando fallecen el grupo se queda bastante fastidiado, diría que más que él. Recuerdo una anécdota, de hecho, en la que el fallecimiento de uno de sus personaje más notorios casi cierra un servidor de NWN.
Pero más aún, he sido responsable como máster del fallecimiento de un número tan alto de personajes que de alguna forma me pregunto si no soy alguna forma de "hijo de Taharda" en este plano de la existencia.

Mi salutación, hermana.

Me he llegado a preguntar si soy el máster que más personajes ha visto morir en sus partidas. Dirijo un montón de partidas en jornadas en las que no tengo misericordia, y tampoco la tengo en las campañas habituales. Seguro que no, porque por ahí habrá algún loco que tiene una obsesión personal con este asunto, o alguien que cobra una subvención del estado y que se dedica a jugar una aventura cada día. Aún así seguro que estoy, digamos, en el top cien de muertes per partida.

Entre las personas cercanas se me ha llegado a sugerir que mantenga una libreta con la lista de fallecimientos en partida. Es una idea que me sedujo un tiempo, pero que entre que nunca llegué a decidirme por un momento para empezar (¿qué pasa con todos los anteriores?) y que no me apetece añadir más trabajo a mis experiencias de partida, nunca he llegado a materializar.

Sin otro particular, allá van cinco de las muertes de personajes que me vienen a la mente.

El hermano Guillermo (y probablemente también el hermano Siul).

En la última partida de la hermandad, reseñada ampliamente, el grupo se dividió en dos partes. En una estaba el hermano Siul, que fue a investigar por su cuenta, y en otra, el resto del grupo. Por una parte el hermano Siul fue ampliamente derrotado y capturado (y probablemente muerto). Por otra, el resto del grupo sufrió una derrota parcial fruto de la cual falleció el hermano Guillermo contra unos rezagados de un grupo oponente ya derrotado. Más suerte con vuestros próximos personajes, hermanos.

Posible reflexión: no relajes tu atención. Nunca.

Una mercenaria de la banda "La espada quebrada".

Las muertes en las jornadas son a veces sorprendentes. En este caso el grupo no era del todo profesional, pero, ¿qué se espera de una agrupación de mercenarios dormenios? Esta mercenaria decidió darse la vuelta y luchar contra una bandada de vampiros mientras sus compañeros corrían hacia la iglesia o se escondían en barriles.


Las criaturas chupasangre se cayeron sobre ella en manada y le sorbieron la sangre. Después le sacaron los ojos y se bebieron su contenido, y cuando no quedaba nada que beber rompieron los huesos y bebieron sus tuétanos. Los restos de su personaje fueron apareciendo durante el resto de la partida.

Posible reflexión: Cuando tus amigos corran, no te quedes.


Sigeiror, el original (no el hermano).

Al hermano Sigeiror su madre no lo bautizó como Sigeiror, pero decidió adoptar el nombre de este al escuchar sobre un héroe de la guerra gunear. La leyenda, no obstante, no es del todo fiel a la realidad, pues el Sigeiror original tenía unas cualidades personales cuestionables.

No todos los héroes nórdicos son buenos tipos.


Particularmente este "héroe" encontró su final luchando contra las criaturas del caos, dejando detrás de sí a unos compañeros en unos problemas gravísimos. La diosa Taharda le ofreció resucitar como muerto viviente. ¿Y qué hizo este trágico héroe? Rechazar. A fin de cuentas era su alma, no iba a regalarla a Taharda por salvar la vida a sus compañeros.

Posible reflexión: Mucho cuidado con quien te juntas.

Unos najshet que oficialmente nunca existieron.

En la tercera versión de Espada Negra jugamos una campaña con una ambientación muy especial: un intento por parte de los ministros najshet de tener un cuerpo de espionaje. Los sujetos no tenían demasiada experiencia en el tema y organizaron una masacre tras otra. Una campaña muy especial.

El caso es que durante la primera partida avisé de que era una partida muy seria donde la lealtad era lo primero. De los cinco jugadores, dos tomaron la clásica actitud de "yo voy por mi cuenta", y otro jugador tomó la no-tan-clásica "pues yo te meto la espada en los pulmones". Los dos jugadores individualistas no llegaron a pasar de la primera partida. No se lloró mucho por ellos.



Posible reflexión: No te salgas de la barca.

Unos najshet que oficialmente nunca existieron (segunda parte).

El grupo de personajes fue enviado a ejecutar a... un grupo exactamente igual al suyo, que el najshet había declarado proscrito. En realidad los personajes de los jugadores eran una "moneda de cambio" en manos de unos ministros miserables que los iban a ejecutar poco después a ellos también. Dejé caer esta información de forma sutil. Demasiado sutil.

Algunos miembros del grupo se aliaron con el carismático líder del grupo al que tenían que eliminar. Otros fueron extremadamente leales a sus jefes. Creo que ninguno se dio cuenta de la trampa.

Los personajes "leales" se alzaron con la victoria. El grupo ya quedó totalmente impracticable. Poco importaba, poco después todos fallecerían por depositar su lealtad en unas ratas miserables.



Posible reflexión: A veces hay que salirse de la barca.

Extra con spoiler: las víctimas de Medina.

Muchas veces juego en campaña la partida "El arte de la muerte", una complicada historia que ningún grupo ha logrado resolver de forma óptima, ¡y eso que la he dirigido unas doce veces!

En muchas ocasiones uno de los investigadores se puede ver involucrado y acabar sufriendo una de las muertes más humillantes (sobre lo que se puede leer aquí).

Posible reflexión: No sé. ¿No te metas con los hijos de Taharda?



Como dice el hermano Vorvek, la muerte de un personaje es un buen momento en el que todo el mundo debe reflexionar, en el que la atención vuelve al lugar que nunca debió perder. Quizá algo similar a lo que ocurre en nuestras vidas.




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