Hermanos Juramentados de la Espada Negra
Un "rant" sobre temas de actualidad
13-5-2013 17:52
Por Verion
El presente texto está motivado por una polémica formada en el “freak times” número 12, concretamente en este artículo que ha suscitado unos cuantos comentarios de diverso tipo, incluyendo algunos que ponen en duda los motivos de su escritor, señalando que son simplemente buscar la polémica. La verdad es que ignoro si este es el caso, pero en cualquier caso traer el debate de los derechos de autor a los juegos de rol sí me parece oportuno, por lo que me centraré en ello.


Todo esto tiene un par de antecedentes que se citan en el artículo de Tiberio, quizá no de una forma todo lo clara que pudiera ser. Yo hubiera preferido un mayor discernimiento en ciertas cuestiones, especialmente cuando se interpreta la actitud de terceras personas, como ya he señalado en algunos comentarios.


En el pasado ya he hablado de derechos de autor y de moral. No es un tema que me pille de nuevas, pero supongo que a estas alturas a nadie le pilla de nuevas porque quien y más y quien menos ha lidiado con la “piratería”. Así que daré una opinión personal basada en mis propios principios, y por supuesto mi interpretación de los de la hermandad.


Estoy en desacuerdo con la opinión de Tiberio en su artículo en prácticamente todos los puntos, ¡y eso que le tengo bastante respeto! No estoy en un desacuerdo absoluto, no obstante. Es un desacuerdo parcial, limitado, pero que se produce prácticamente punto por punto en cada una de las apreciaciones que ha hecho. Podría estar más en desacuerdo: por ejemplo, si Tiberio hubiera matado mujeres embarazadas para escribir el texto con su sangre, y luego entrara en casa de unos niños y les robara su scanner para finalmente digitalizar el texto escrito con sangre con un software pagado a una empresa que explota a sus trabajadores, y promocionara su texto señalándolo como expresión artística, estaría bastante más en desacuerdo. Pero mi desacuerdo es puntual, es muy moderado, por lo que no me hace falta estallar en ira contra él, y puedo simplemente airearlo en un artículo lo bastante largo como para que no lo lea nadie. También puedo estructurarlo adecuadamente para siguiendo las teorías del orden del discurso de Foucault nadie recuerde su peculiar contenido.


Pero volviendo al tema en cuestión, estableceré un preámbulo: ni a mí ni a nadie de la orden de la Espada Negra se nos puede decir que no hayamos trabajado para crear el juego de rol. Nos hemos estado una burrada de años depurando diferentes sistemas para prácticamente volver a empezar tras descubrir un fallo inaceptable por nuestros estándares de calidad. Nos hemos tenido que enfrentar a complicados problemas de aceptación social y financiación, y luchar contra tantos problemas que tendría que escribir un índice antes de desarrollarlos. Tenemos tanto material que al presentarlo a las editoriales no señalan que “sería bueno recordarlo”.


Esto, por supuesto, no dice nada de la calidad del mismo, concepto que nosotros consideramos que está en su debido nivel, pero que cada cual juzgará, si quiere, cuando quiera. Pero lo que nadie puede decirnos es que no trabajamos y que no somos creadores. Esto nos da (y me da) el derecho a opinar como creador, y no solo como consumidor.


Establecido este principio, señalaré la preocupante falta de empatía que se percibe en este y otros debates, en los que cada individuo no solamente “tira” en su propia dirección, sino que ni se preocupa en observar las necesidades de los demás. Tanto los extremistas de los derechos de autor como sus detractores extremistas parecen muchas veces estar mirando únicamente en función a sus beneficios.


En parte supongo que configura un axioma fundamental de la sociedad actual. Uno negativo, en mi humilde opinión, que se deja ver no solamente en esta incapacidad de ponerse en el lugar ajeno a la hora de formarse una opinión, sino también en la incapacidad de relativizar decentemente la postura personal en relación con el estado de las variables en las que la vida le pueda colocar.


Me estoy refiriendo en este caso a la falta advenimiento que suele ser perjudicial incluso para el propio individuo en circunstancias futuras. Al sujeto que no se puso protección solar en sus vacaciones en la playa durante años, y luego lloró cuando años después desarrolló un melanoma. Al que fumó y desarrolló cáncer de pulmón, al que estuvo obeso y tuvo un fallo cardiaco. Y también al exitoso escritor que donó la mitad de su fortuna a la investigación de la temible enfermedad de Alzheimer cuando él la sufrió. ¿Qué ocurría? ¿Es que antes no había personas que la sufrían que no merecían que se investigara su mal con el dinero que este millonario había conseguido?


No siento placer cuando sé que se producen estas situaciones. No tengo que verlas, sé que están ocurriendo a cada puto momento de la existencia. Pero sí hay algo de horrible justicia cuando muchas personas reciben lo ellos mismos tuvieron: falta de empatía. Y es, ciertamente, muy exagerado, porque estoy hablando de empatía por ellos mismos... en otra situación.


Al final la situación de los derechos de autor, y cobrar por lo que uno hace, y todo eso viene a ser lo mismo, solo que menos dramático: ponerse en el lugar del otro. Pero aquí me ocurre que tengo la sensación de que cuando los capitalistas hablan de que “es justo que el autor reciba su beneficio” la palabra “justicia” les queda un poco grande. Dan ganas de levantarse y decir “Ahí tenéis a la mano invisible de Adam Smith diciendo cuánto vale vuestro trabajo: no vale nada. ¿Ahora dónde está la mano invisible?”. Porque mucho antes de que los autores “estuvieran jodidos” hubo mucha otra gente jodida por la que no se hizo nada.


No pretendo utilizar sofismos o introducir falacias en mi prolongada disensión, por lo que ceso inmediatamente este inciso retomando un ataque razonado sobre ambas posturas en el contexto sociológico adecuado.


Quizá los creadores deberían preguntarse por la justicia, porque quizá haya personas que quieran jugar a su juego y no puedan hacerlo porque... bueno, están destinando sus ganancias a sobrevivir de forma apurada. Puede que suene un poco extremo, pero yo veo a muchas personas que se buscan formas de ocio alternativas (quiero decir, gratuitas) porque no tienen nada a fin de mes. Quizá puedan optimizar sus recursos, pero en cualquier caso me parece algo digno de mención.


Por otra parte los consumidores deberían preguntarse cuánto es justo compensar al autor por el uso de un juego. Es decir, quizá los autores pusieron a descarga el juego por tres euros, pero en ningún momento pensaron que fuera el precio justo, sino que lo hicieron imperados por esa mano invisible del capitalismo que decía que un precio más alto no era competitivo. Así que esos que se sienten moralmente satisfechos pagando los tres, cuatro, cinco o seis euros quizá deberían preguntarse si es justo pagar más.


Que la “piratería” es un hecho consumado en España ya nadie lo discute. Y aunque se enarbola mucho el argumento de que “la industria no ha sabido adaptarse”, creo que no es toda la verdad. Y sí creo que es verdad, ojo, porque si la mayoría de personas pagaran por todo el material que consumen... bueno, básicamente no podrían consumir más que una ínfima parte. Pero hay otra verdad detrás de esto que ya cité en el post de Tiberio, y es que hoy en día la mayor parte de la sociedad evitará pagar por algo si no puede pagar, y esto se debe fundamentalmente a que estamos entrando en una economía de supervivencia en la que lo que gastemos hoy no lo tendremos mañana. Y lo dejo aquí escrito: mañana estaremos peor. Para poder decir “lo dije”. Y para ese día más nos vale estar más unidos, y no cabrearnos por problemas como este, aunque no cuento con ello. Es de señalar que los países con menor índice de “piratería” son aquellos en los que hay mayor riqueza. Habrá quien opine que la causa es que “han alcanzado mayor prosperidad porque son menos ladrones”. Me guardaré mi respuesta.


Tras este dilatado texto alguien puede pensar que desde aquí no se prodiga una actitud u opinión, y sí es el caso. En la hermandad nos hemos pensado mucho el modelo de licencia con el que publicábamos el juego de rol, y no lo hemos hecho con una tan libre porque “fuera la primera que se nos ocurriera”. Aquí tenemos principios. Principios por encima de todo. Se pueden consultar, y son una guía para lo que hacemos. Habrá quien se parta la polla con ellos. Ya hemos visto chistecillos en los foros. Nos dan igual.


El principio de la justicia, uno de los imperantes en la hermandad nos obliga a que nuestro material esté disponible para todo el que quiera usarlo. Las novelas se descargan, el juego se consulta. Puedes jugar sea tu condición la que sea, y si no puedes por algún motivo, dínoslo, que haremos lo que esté en nuestra mano.


El ser humano tiene derecho a culturizarse. Tanto como a comer, beber y a tener intimidad. Es inalienable, sagrado, o como cada cual quiera llamarlo. Los modelos religiosos y económicos que no lo acepten son unos miserables, y se debe luchar contra ellos con todos los medios disponibles. Ahora, hay que echarle redaños, no sirve con quedarse en casa, hay que entender en qué punto están los derechos fundamentales y en cual está el valor de la vida. Y no todas las personas quieren aceptarlo.


Coloco el derecho a la cultura como fundamental, tanto como alimentarse o tener intimidad porque considero que es necesario para la expansión personal conocer el pasado y valorar el presente con toda la precisión y magnificencia que el sujeto desee para, a fin de cuentas, distinguirse de los monos por algo más que llevar pantalones.


Compartir el juego de rol de Espada Negra y sus novelas es un esfuerzo no solo por respetar estos principios, sino también por transmitirlos, no solamente mediante el ejemplo, sino también con los contenidos tanto de las novelas y del juego de rol, que emiten tanto la cruda realidad como las formas en las que podría ser reconducida.


Se suele decir que lo último que se pierde es la esperanza. Es falso. Se puede perder la esperanza, pero conservar la dignidad y los principios.


No hay que confundir nada de esto con las políticas “buenistas”, y de esto también se un rato. No solo me asiste en esto la argumentación, sino también la experiencia tan valorada seguramente por muchos de los lectores que no habrán llegado ni de coña hasta aquí. Una política buenista es aquella que es efectista y aparentemente positiva, pero que en realidad se puede distinguir por crear solo un efecto a corto plazo. Las políticas “buenistas” quedan muy bien y dan mucho nombre a sus creadores.


Pongamos un ejemplo de política “buenista”. Llega un digno creador de juegos y dice que otorgará el PDF de su juego de rol a todos aquellos que hagan cinco “buenas obras”. De golpe y porrazo se convierte en representante de la moral y el buen hacer en internet. “El poderoso Crom” hace un vídeo en el que cita que ha llevado la compra a una vecina que le cae fatal, y que tiene severos problemas de alcoholismo. Desde mi punto de vista el autor podría haber dado ejemplo de “buenas obras” poniendo a disposición de la gente el PDF de su juego en su misma página. Hubiera conseguido dar ejemplo de una forma más efectiva que promoviendo la ejecución de acciones puntuales. Pero claro, ha salvado un gatito, ¿para qué tiene que facilitar la cultura general de los ciudadanos? Y puestos a señalar, subirle la compra a la vecina odiosa y alcohólica no está mal, pero la sigues odiando, y ella sigue teniendo los mismos problemas. Pero claro, interesarte por sus problemas e intentar ayudarla a superarlos... ¡eso no! Eso es muy costoso, y yo estoy muy ocupado haciendo otras cosas. ¿Y moverme por la comunidad e intentar apoyar a algún movimiento en relación con el alcoholismo? Y si no lo hay, ¿crear uno?


Espero que los cero lectores que me hayan aguantado hasta aquí no me interpreten mal. A mí en realidad estos individuos me parecen muy respetables y me parece que sus iniciativas son mejores que, por ejemplo, no hacer nada. Los respeto, además, porque son creadores de contenido.


Ahora, a mí me parece un poco “triste” (como diría Tiberio) que esto sea la noticia de la semana, mientras que por ahí tenemos editados varios juegos con licencia libre, como “RyF” o “Shadowhunter”.


Tampoco tengo ninguna intención de decirle a nadie como tiene que hacer su vida, como publicitar su juego de rol, o cuanto tiene que cobrar por un servicio. Particularmente opino, en contra de otros, que el rol en España vive una época envidiable gracias a, entre otros, el autor de “Héroes”, “El poderoso Crom”, “Tiberio” y muchos otros que contribuyen a crear una comunidad sana y activa.


Ahora, sí señalo que si todos seguimos comportándonos de una forma tan egoísta y primando el “yo-yo-yo y mi opinión es la buena” por encima de una convivencia que garantice los derechos de todos los individuos... que no nos extrañe que el futuro sea básicamente como el presente. Y como cité en un comentario en el artículo de Tiberio, creo que hay una solución que funcionaría. ¡Lo creo realmente! Pero exigiría que nos comportáramos de forma diferente. Y desde luego no pasa por políticas "buenistas", ni mucho menos por pagar tres o cuatro euros por los PDF.