Hermanos Juramentados de la Espada Negra
Ignorar la opinión
4-5-2018 09:20
Por Verion
Últimamente estoy escribiendo sobre algunos de mis principios operativos que no me resultan automáticos, sino que me requieren cierta disciplina o técnica. Aunque hay que decir que los cuatro que voy a tocar en estos artículos han quedado grabados en mi vida, y por lo tanto han dado un paso hacia mi subconsciente.

Este “ignorar la opinión” quizá suene propio de una persona cerrada que no tiene en cuenta lo que dicen los demás, pero para nada voy en esa dirección. En este sentido me permito señalar la diferencia entre un argumento que tiene un razonamiento detrás, y una opinión, que no. Desde este punto de vista, me parece oportuno estar muy abierto a los argumentos y muy cerrado a las opiniones.

Creo que cuando tiene en vista un objetivo creativo (o quizá simplemente público) en su vida, debe obrar de esta forma. Si lo que hace es cambiar su obra o acciones en función a lo que opinan los demás, entonces lo que está promoviendo es una creación democrática, y que por lo tanto no va a tener en sí misma personalidad.

Quizá dicho así suene sencillo, pero dar la espalda a la opinión también supone dar la espalda al dinero fácil: ceder a los intereses económicos es en sí mismo dejar que entre una influencia externa y allanadora que es muy frecuente en las corrientes creativas hoy en día. Esto hila en sí mismo con el concepto que vengo tocando en los últimos artículos, este de la escasa permanencia del todo en las redes sociales.

Tampoco conviene dejarse llevar por las opiniones (no argumentos) de halago fácil. En este sentido nos podemos volver muy vulnerables si escuchamos estas palabras de personas que quieran agradarnos, de forma que algo que creamos adecuado sea en realidad una castaña (hablando rápidamente). Una vez más no creo que uno deba dejarse llevar por esta forma de expresión, sino únicamente por los argumentos.

Pero en verdad esto de “ignorar la opinión” tiene una cara más compleja, y es en la que estamos abiertos a las redes sociales, que en mi opinión pueden ser pozos de oscuridad para el ánimo. En mi caso más bien tiendo a centrarme en las críticas más negativas y amargarme pensando en que puedan lastrar la imagen de la obra.

En este sentido hay varios caminos: pensar que en realidad no lo lastra, en cuyo caso da igual, o que sí lo lastra. En este segundo caso podemos luchar por restituir la imagen en las redes sociales, pero normalmente esto más bien sirve para agotarnos, enfangarnos y manchar nuestra reputación. En el último caso podemos aceptar que no podemos hacer nada, y simplemente seguir trabajando.

En mi experiencia, se tome la decisión que se tome, no se puede dejar que la opinión le afecte a uno porque realmente puede ser muy dañina, o por lo menos para mí lo ha sido, y he visto continuamente ejemplos de lo mismo en otros.

He escrito este breve artículo centrando casi exclusivamente en la cuestión de los juegos de rol por coherencia con los lectores, pero sin duda este principio operativo es algo que yo aplico universalmente a muchos aspectos de mi vida, como por ejemplo el de las actividades económicas en el que no me va mal, en parte por él.

Estaré encantado de leer opiniones sobre este asunto, aunque sin duda solo me dejaré influir por los argumentos.


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