Hermanos Juramentados de la Espada Negra
La muerte silenciosa en internet
20-1-2018 12:26
Por Verion
Esto de internet no es algo muy antiguo. Algunos fuimos pioneros y formamos parte de los primeros doscientosmil usuarios en España. En la actualidad se estima que dos tercios de los españoles tienen acceso a internet, así que ese primer grupo que cito fue el primer 0.7%. ¡Y en esa época Espada Negra ya estaba ahí!

Pero lo que traigo hoy al artículo no es tanto chulear del tiempo que llevamos contando nuestros asuntos, sino del posible efecto de la muerte en internet. A lo que me refiero es que internet ha evolucionado mucho, pero en general no ha tratado mucho con este concepto.

Un tema que sí se ha tratado -y es de los pocos- en relación con la muerte en internet es el derecho al olvido que los herederos pueden imponer. El efecto teórico de esta acción -que por cierto, se puede ejercer en vida- es que todas las referencias a la persona desaparecerían.

Pero en este sentido quedan muchas lagunas en internet que pueden generar muchísima confusión. Pongamos por ejemplo un caso típico de un conocido -podría incluso ser compañero de partidas- que fallece sin que sus supervivientes conozcan contraseñas de correo, o simplemente no se interesaran por el contenido de sus redes sociales. Nosotros lo que percibiríamos sería una ausencia de publicaciones escritas, lo que podría incluso pasarnos desapercibido. Esto es algo que me parece que puede ser algo triste e incluso injusto para las personas que lo apreciaban por internet, pero que curiosamente no tenían ninguna relación con sus familiares.

Por supuesto, no estoy pretendiendo crear un fichero de muertes ni nada así, pues corresponde a cada uno establecer los criterios de lo que quiere que se haga en su ausencia. Pero como se comprenderá, yo he pensado mucho en el asunto, por mis condiciones personales.

Pero no es el momento de hablar de mi muerte, puesto que yo me he hecho el firme voto de vivir más que mis enemigos. Como sin azúcar, hago deporte todos los días, y miro a izquierda y derecha antes de cruzar la calle. De acuerdo, nada de esto garantiza que vaya a sobrevivir a mis enemigos, pero desde luego por lo que veo, estos tienen más papeletas de diñarla antes que yo.

En este sentido para mí es importante llevar un registro activo y vigilarlo de vez en cuando, lo cuál puede tener ciertas dificultades porque ciertos enemigos de uno pueden tener la costumbre de bloquearlo, pero esto no es problema porque también tienen facilidad de para aceptar cuentas silenciosas. Por lo tanto es fácil seguir la pista incluso a aquellos anónimos que consideramos odiosos.

Muchas veces tengo la sensación de que, de hecho, muchos de estos sujetos son tan poco relevantes para el panorama que los rodea, de forma que soy la única persona que se pregunta por su futuro. En este sentido quizá el que podría notificar de su desaparición no sería tanto un familiar o amigo, sino precisamente su peor enemigo.

Por lo tanto la enemistad no es un sentimiento indiferente como el desprecio o la displicencia, sino que requiere cierto cuidado, cierto esfuerzo. En este sentido los enemigos de uno pueden ser mucho más delicados o afectuosos que otras personas que incluso están a favor de sus opiniones y que las jalean en una red social, en función a su carácter.

En mis momentos de máxima debilidad, en esos en los que siento que nada merece la pena y que todo me parece gris, visualizo esa lista y pienso: “¿va a decir ese tipo que sobrevivió más que yo?”.


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