Hermanos Juramentados de la Espada Negra
Un entorno seguro
8-7-2017 10:07
Por Verion
Últimamente diría que se escribe bastante de los entornos seguros, aunque en muchos casos sea para boicotearlos y que dejen de ser seguros, como en el tristemente famoso caso de “Gaming Ladies”. Casi se diría que muchas personas tienen asociado el concepto al feminismo, pero en verdad hay muchos otros colectivos e individuos que, en mi opinión, están carentes de este entorno que quizá les sea necesario.

Creo que la seguridad es un concepto mental en la que un sujeto puede sentirse relajado, seguro de que no va a sufrir dolor. Como digo, es una cuestión absolutamente relativa a la percepción de cada uno, porque técnicamente nunca vamos a estar seguros al ciento por ciento, y con mala suerte uno puede sufrir un accidente doméstico, o que se le caiga un avión encima, o tantas otras desgracias. Pero estos eventos de escasa probabilidad no suelen hacer mella en el subconsciente de cada uno (aunque hay quien sí, eso seguro).

Uno de los entornos en los que uno quiere seguridad es en su propio cuerpo. Si uno está sano, puede preocuparse de otros asuntos, pero si le falla la salud entonces sentirá dolor y miedo por el progreso de su afección. Pero a un nivel muy parecido uno quiere seguridad dentro de su pensamiento, y esto está relacionado con la salud mental, concepto en el que pueden entrar muchas otras personas, especialmente en esta era en la que podemos mantener nuestras conciencias casi plenamente conectadas a las manifestaciones de otros.

Supongo que otro de los ámbitos en los que una persona suele querer un entorno seguro es en su domicilio. Las leyes de los países suelen tomarse en serio este principio, y las más de las veces en su casa las personas pueden manifestar su acción humana sin temer represalias o violaciones de su intimidad. Incluso sin las leyes existe cierta creencia de que uno en su casa está seguro, y de hecho aquellos que sufren agresiones, incluso aunque sean menores como pequeños hurtos, pasan un tiempo de adaptación en el que se sienten completamente inseguros.

En verdad este concepto del entorno seguro puede verse violado con cierta facilidad en tanto que una persona de dicho entorno realice una actividad hostil que nos haga sentirnos atacados. Supongo que en parte esto es otro de los aspectos fundamentales, porque podemos construir nuestro entorno seguro no tanto alrededor de grandes estructuras, sino quizá también de las personas a las que uno considera afines o cercanas.

Pero no tiene por qué ser para nada la única forma de verlo. Quizá uno sienta seguridad dentro de las páginas de un libro cuya narrativa le haga internarse en los mundos de lo posible, y de esta forma cree un equilibrio subconsciente. O quizá de forma complementaria uno sienta que ese entorno seguro está en el arte que crea, de forma que sumiéndose en las diversas partes del proceso creativo calme ese miedo interior.

A donde quiero llegar, por el momento, es que si bien todos vamos a tener ciertos elementos comunes de cara a desarrollar estos entornos seguros, también es muy posible que encontremos otros que no son comunes. No obstante, si vamos a depositar nuestra vulnerabilidad en ello, buscaremos siempre estructuras que consideremos fiables y muy probadas.

Establecido esto, vuelvo sobre uno de los puntos intermedios de mi disertación: en actualidad los medios digitales en general nos permiten permanecer conectados a estímulos de información en tiempo real. Prácticamente podemos llevarnos el móvil al servicio o a dormir y atender a estos pedazos de información en el mismo momento en el que se producen. En este sentido podemos dejar entrar agresiones a lo que consideramos nuestro entorno seguro. Siguiendo esta idea, sentiremos las paredes de nuestro domicilio de una forma más endeble, más delgada, y la tradicional imagen de muros de intimidad habrá de cambiar, a veces incluso de una forma muy literal, si observamos ciertos casos de atentados contra la intimidad.

Personalmente yo tengo la sensación de que en cualquier momento puedo recibir una agresión que me puede hacer sentir dolor o desdicha. Gente riéndose de mí en un grupo de facebook o aprovechando diversas técnicas para que no pueda defenderme de acusaciones que considero falsas. El maravilloso acceso a la información de la era digital tiene, para mí, este aspecto que puede ser negativo.

Esto que me pasa a mí, también le pasa a otras personas con las que he podido establecer conversaciones al respecto, y es lo que, en mi opinión, puede despertar cierto deseo de establecer marcos de comunicación en los que se garantice cierta tranquilidad, cierto pacto de no agresión que sea forzosamente respetado por todas las partes.

Pero por desgracia creo que esto va a encontrar ciertas limitaciones evidentes: o se reduce a grupos muy pequeños en los que haya una sinergia muy clara (y hasta en las relaciones entre dos personas surgen hostilidades), o serán necesarios moderadores que precisamente tendrán que intervenir en los casos de agresión. Dado que los creadores de este tipo de espacios suelen cargarse con la tarea de moderación, muy rápidamente nos encontraremos con que aquellos que pretendían contar con un espacio seguro tendrán que lidiar con esos mismos conflictos. Desde este punto de vista se diría que la creación de estos espacios digitales seguros es extremadamente complicada.

Quizá en el futuro sea posible desarrollar este tipo de entornos digitales seguros, o quizá simplemente el mundo no avance hacia estos conceptos sino a que seamos más tolerantes al conflicto y a las discusiones. Creo que en ambos casos se perderá algo, y si bien creo que sería positivo alcanzar una armonía en la que todos dejáramos de atacarnos, más bien soy de la opinión de que el hombre es el lobo del hombre, y que quizá la única alternativa sea aguantar más que aquellos que nos agreden.

Desde luego estoy interesado en leer sobre las experiencias de otros.


Entradas similares: