Hermanos Juramentados de la Espada Negra
Comparación de experiencias PWYW en físico
18-4-2017 09:41
Por Verion
Hace unas semanas el señor Urloc me señalaba una experiencia “paga lo que quieras” en físico que sus autores consideraban fallida, a la vez que me preguntaba por mi opinión. Yo no respondí de forma clara en el momento, porque mi opinión iba a ser más bien larga, y no he podido hacerlo hasta hoy porque he estado muy ocupado, pero en cualquier caso allá va.

Las experiencias “paga lo que quieras” en físico son muy delicadas porque hay implícito un gasto en material -normalmente de imprenta- que no es para nada trivial, que de seguir los derroteros poco retributivos pueden llevar a nuestra iniciativa a la misma ruina, pero en verdad esto no es muy diferente del entorno de venta más tradicional. Es decir, que veremos un artículo de “puse un montón de juegos en PWYW y me arruiné”, pero será más raro que alguien escriba “puse mi juego a la venta y nadie quiso comprarlo al precio que yo decía así que no vendí ni diez”.

Aquí podría haber en sí mismo uno de estos asuntos de psicología bastante curiosos: si no nos sale bien en el circuito de ventas tradicional, es nuestra culpa, no hemos llegado al público, hemos hecho una mala obra y somos unos fracasados. Si fallamos en el "Paga lo que quieras" la culpa es de la gente que es inmoral. ¿Bienvenida, autojustificación falaz?

Pero supongo que en realidad a lo que quiero llegar es que incluso en este circuito del “Paga lo que quieras” en físico también existe su -puaj- propio sistema de publicidad, y que la forma en la que ejecutemos esta acción va a afectar a sus resultados en sí mismos.

Sirva esto como preámbulo para mi poco preciso análisis de esta situación. Y enfatizo en que yo no veo un único motivo determinante para que la situación de “Cartas contra la humanidad” sea diferente a la de “Espada Negra”, sino que señalo a algunos argumentos para que cada cual los considere en la medida que le apetezca.

En primer lugar considero muy trascendente el mensaje que transmite el stand. En el caso de “Cartas contra la humanidad” el mencionado espacio desprende en mi opinión una intencionalidad a estudio sociológico que en sí mismo tiene sus propias consecuencias. Es decir, la editorial no señala tanto su necesidad de financiarse como la de observar qué hacen los posibles compradores.

En Espada Negra obramos de forma totalmente diferente, pues normalmente nuestros compradores conocen la situación creativa de los autores, de manera que hablamos de una situación de un compromiso mayor. Creo que el hecho de ver a los autores y hablar con ellos despierta una conciencia social bastante mayor.

En segundo lugar está la cuestión del espacio. No es lo mismo unas jornadas en Alicante que las Comicon, y ahí se nota inmediatamente porque sus datos son… bueno, mucho más ágiles. En su experiencia se habla de distribuir dos mil ejemplares en cincuenta y un minutos, cosa que en sí misma es una salvajada. Hablamos, por lo tanto, de un entorno mucho más comercial con una ingente cantidad de personas que no tienen el mismo punto de vista que las de un pequeño evento en una pequeña nación europea.

En tercer lugar podría haber una percepción diferente sobre la obra, porque no es lo mismo un juego realizado sobre un ambiente claramente creativo que una forma de humor negro agresivo sin mayor valor artístico que el que este implique. Es decir, que un juego con centenares de cartas con un texto en negro y blanco tan sencillas como la portada que vemos en las fotos está muy bien, pero quizá no despierte una gran empatía.

En cuarto lugar también tenemos la situación de los autores. Porque de acuerdo que Cards Against Humanity ha supuesto una crítica social que plantea cuestiones interesantes, pero quizá en la opinión de algunos esto no debería justificar una explotación comercial de un tamaño particularmente relevante.

En quinto lugar quizá esté la definición de fracaso. En el artículo mencionado los promotores de Cards Agains Humanity mencionan que “deberían ser despedidos”, con lo que parece que no les ha gustado la experiencia. Pero si yo fuera a unas jornadas y vendiera dos mil juegos en cincuenta y un minutos por un valor de unos ocho mil dólares, llamaría al almacén a ver si me pueden mandar dos mil más corriendo, o a la imprenta, si se han agotado.

Supongo que esto está relacionado con los costes de producción de cada artículo. Un juego de mesa de Espada Negra tiene 48 cartas a todo color, mientras que un ejemplar de cartas contra la humanidad cuenta con 450, eso sí, más pequeñas y sin ninguna ilustración y en el blanco y negro más simple del mundo. Por lo tanto no puedo adivinar el coste de producción, pero me dice mi intuición que dado el número de copias que manejan no debería ser muy alto.

Desde mi forma de verlo aquí entraríamos en una cuestión más de codicia, o quizá de una planificación de gastos algo deficiente, pero sin duda no tengo buenas palabras para la mentalidad que citan: “hemos dejado de ganar 34.000 dólares”, porque esto directamente es mentir como bellacos, y recuerda al argumento este de la SGAE de “hemos perdido nosecuantos millones porque cada vez que un parroquiano se baja una película no paga cincuenta euros”. Oigan, señores, que muchos que se hicieron con su juego en este régimen quizá no se lo habrían comprado nunca a su precio original. Esta forma de contabilizar es tan tendenciosa que me cuestiono el resto del artículo hasta el punto de pensar si su forma de escribirlo no esconde en sí mismo un ataque sobre las experiencias PWYW en físico.

Podría citar en sexto lugar que el estudio de la situación es claramente insuficiente. Se habla de la situación global pero está poco pormenorizada en sus detalles. Una distribución de tiempo podría decirnos si ocurrió algún momento de histeria, o si apareció algún avispado con un camión que se llevó doscientas copias para luego venderlas en ebay. Y en este sentido no hay que ser gilipollas: me parece muy bien vender por debajo de coste de producción a personas finales que no tienen con qué pagar, pero permitir este tipo de actitudes en empresas que se aprovechan tanto de usuarios como creadores puede llevar a situaciones muy perniciosas.

En definitiva, existen al menos seis argumentos que por sí mismos podrían justifican la diferencia de resultados, si bien pueden existir probablemente muchos más. En este sentido comprar una experiencia PWYW con otra es similar a comprar el éxito relativo de dos juegos de rol, o de un móvil samsungo contra uno nokio. Puede que sea el artículo, puede que sea la publicidad, puede que sea simplemente la suerte, y si fuera simple de saber y hacer, no habría expertos en el asunto cobrando por ello. O sí, qué sabré yo, que el mundo es muy raro.

Ahora bien, si nos dejamos caer en una experiencia “Paga lo que quieras” en físico creo que hay que observar y reflexionar para observar el resultado, y especialmente para ser muy autocríticos con lo que ofrecemos y en la forma que lo hacemos. A mí los resultados en EN no siempre me gustan en su totalidad, pero si uno se presta con tanta desnudez a sus congéneres, que no se extrañe de amanecer con alguna pintada en la carne.


Entradas similares: