Hermanos Juramentados de la Espada Negra
Preparando envíos...
18-1-2017 11:57
Por Verion
Todo el que me conozca sabrá –y si no ya lo comento aquí- que detesto increíblemente el trabajo rutinario. Quizá solamente más que el trabajo de ventas, y sin duda menos que el trabajo físico, que llevo bastante mejor. Lo que me ocurre con el trabajo rutinario es que muy rápidamente deseo acabarlo para poder dedicarme a las tareas creativas que más me placen, y me pongo bastante nervioso.

De cara a hacer los paquetes de envíos, uno tiene bastantes opciones a su disposición. Lo más eficiente en términos de tiempo es comprar unos sobres de tamaño e incluir el material a enviar en ellos, de forma que después solo tenemos que poner la dirección y llevarlo al servicio de correos. Así nuestro tiempo puede dedicarse a otras cosas.

Quizá llegue el día en el que haga esto -y será un buen síntoma-, pero por el momento he optado por una forma de actuar mucho más tradicional que ya han visto todos los que hayan recibido “La condena del clan Aleirr”, que ahora está en proceso de financiación colectiva.



Como se puede ver en la foto, el proceso parte de unos elementos sencillos. El principal es el que yo conozco como “papel de estraza”, ese en el que le envolvían a uno el pescado en los tiempos pretéritos. La idea es similar: “envolver” los artículos a enviar en este papel y cerrarlo adecuadamente con cinta de embalaje. Para ayudarme cuento con un cuchillo en cuyo uso soy veterano. En el caso de la foto podemos ver un modelo “Muela Typhoon” de manufactura española que me resulta muy grato. Después solo queda escribir la dirección de envío con un rotulador, y llevarlo a la oficina de correos.

Al principio tenía cierto miedo de que el embalaje no fuera suficientemente resistente, pero estuve muy atento a los primeros envíos que han sido extremadamente positivos. El papel de estraza es muy resistente, especialmente cuando se dobla, y por lo tanto las esquinas están a muy buen recaudo. Acompaño una foto de uno de estos procesos concluidos.



Lo peor de este proceso es que, como dije al principio, es muy rutinario, y encima requiere cierta atención para no enviar a uno lo que es de otro, y que en cualquier caso todos los paquetes tengan todo lo que deben tener. En el caso de los de “La condena del clan Aleirr” hay que incluir la aventura, el poster, dos fichas del lobo (sí, el regalo secreto), una tarjeta, y diez fichas de personaje (¡ya van enviadas más de seiscientas!).

Lo sorprendente para mí ha sido descubrir que no solamente no me resulta una tarea gravosa, sino que incluso es satisfactoria. Voy a intentar explicar esto.

En el pasado, la hermandad encargaba esta tarea a HT Publishers, de manera que se perdía el contacto final con los destinatarios del material. Al pasar a controlar este aspecto (que ya era el último) yo cobro una conciencia absoluta del recorrido del material, y tengo el conocimiento absoluto de que lo que mis dedos tocan y preparan va a ser luego lo que otros dedos van a abrir y levantar. Este hecho me transmite no solo la sensación de cercanía con el destinatario final de la obra, sino que también siento que el trabajo está acabado, que lo hicimos bien.

Esto me lleva a sentirme muy relajado mientras manufacturo estos paquetes. Puedo tener puesto mientras tanto una película, o simplemente música y pensar en absorber al máximo la experiencia, cosa que por el momento me resulta natural. Quizá con el tiempo, si hay muchos paquetes pasaré a cansarme y a comprar sobres, pero por el momento seguiré con esta forma manual de envío que tanto me hace reflexionar.

¡Ahora a correos!


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