Hermanos Juramentados de la Espada Negra
Ciencia, juventud y futuro
30-11-2016 21:17
Tras un parcial extrañísimo en el que he tenido que contestar improvisando por corresponderse de forma abstracta con el contenido de las pasadas clases, me ha asaltado un ataque de preocupación por la nota que ha derivado en un pseudo-coloquio-manifiesto bastante curioso.

Acabemos de perfilar el contexto: frustrado y preocupado por la nota (aunque es muy probable que sea satisfactoria), me ha asaltado un nerviosismo extremo. Una de mis compañeras, muy tranquila por habernos quitado la prueba de encima, me ha dicho que no me preocupara, que seguro que estábamos aprobados y una cosa menos. Mi indignación ha ido en aumento, a continuación desgranaremos el por qué.

No nos engañemos: la nota importa. Y en este país mucho, quizás demasiado. Debería aclarar que parto de mi visión como científico (o investigador, si prefieren) en formación, pese a haber finalizado el grueso de mis estudios. Tal vez mi opinión no se corresponda con otras áreas del conocimiento, sean más afines o no.

Volvamos a la nota. ¿Realmente es tan importante como digo? No, lo es más, hasta el punto de resultar vital. Y no exagero. Cualquiera puede encontrar los requisitos de las becas de doctorado, pese a que en la práctica son más elevados por la tremenda competencia que existe. Por poner un ejemplo, hay muchos más y la variabilidad de opciones no es muy extensa.

Quiero aclarar que me estoy refiriendo a la oferta pública; en el ámbito privado existe una ligera mejora de la que pocos pueden aprovecharse debido a la sobresaturación del mercado.

Imagino que a estas alturas, uno ya puede estar convencido de lo necesaria que es la nota para poder seguir formándote y/o obtener una mínima remuneración por tu trabajo. Esto contrasta fuertemente con la tendencia europea, en la que no solo se valora la puntuación (se suele tener en cuenta el prestigio del investigador que te "apadrina" y el lugar de trabajo, que hay que intentar que sea el mejor para desarrollar nuestro trabajo).

Y ello me lleva a la principal contradicción del sistema de enseñanza español. Por un lado, muchos docentes (a todos los niveles) están de acuerdo en que lo importante es aprender, interiorizar los conceptos y saber pensar, pues es más útil que vomitar conocimiento memorizado. Pero por otro, el sistema te obliga a ser competitivo con tu expediente.

En mi visión de un aprendizaje adecuado, y por mi experiencia personal en el mío propio, se aprende muchísimo más de los errores que van surgiendo. En un área en la que tener certeza de algo es muy difícil, errar está a la hora del día. Creedme, no soy el único que piensa así. Las situaciones reales distan mucho de la ilusión que se genera en las aulas. Cualquier coincidencia entre la realidad y los libros es eso, una mera coincidencia. No son pocos los conceptos abstractos a los que no sabes cómo coger hasta que no te enfrentas a ellos cara a cara. Lógicamente, la amenaza de un examen no tiene nada de estimulante.

¿Y quién se atreve a errar cuando el sistema te penaliza tan duramente por ello? Un fallo puede significar no lograr una media óptima, hecho que te condicionará de por vida. Algunos pueden opinar que sobran estas monsergas y que hace falta más estudio. Pero esta aproximación es pura demagogia. Es imposible que TODO te interese de igual forma, ni que seas bueno en TODO. No bueno, cuasi perfecto. Incluso podría aludir a mis propias notas, que sin ser pobres ni excelentes, superan con creces la media. Por lo que si yo, que podría considerarme "privilegiado", me encuentro en una situación tan desalentadora, ¿qué opciones les quedan a la ingente masa que cuenta con peores expedientes?

¡Fórmate!, gritan.
¡Aprende!, piden.
¡Pero sin dieces no hay paraíso!, obvian.



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Re: Ciencia, juventud y futuro
30-11-2016 22:07
Por Verion
Cuando yo abandoné mi formación universitaria a medio camino, la decepción social que se percibía tanto en profesorado como en alumnos evidenciaba un modelo en crisis que hoy seguramente siga sin mejorar. Espero que el sistema no te atrape en uno de sus temibles bucles.
Re: Ciencia, juventud y futuro
30-11-2016 22:43
De la misma forma que Verion, abandoné mis estudios a medio camino, con las mismas apreciaciones con respecto a los diferentes claustros, y esto de lo que hablo es Argentina (que tiene casi los mismos parámetros que los españoles). Cuando lo hice, fue porque ya estaba trabajando para lo que me estaban formando y, además, veía que, lo estudiado, poco (y nada) me ayudaba para llevarlo a cabo.

Ahora bien, en este momento, veo eso en muchas carreras (que realmente no te preparan para el ejercicio profesional), pero también me resulta desesperante ver que la "carrera universitaria" (además de como su nombre lo indica, una carrera) te marca para toda la vida. ¿Cómo alguien de 17, 18 años puede saber a qué se va a dedicar TODA su vida? Somos cambiantes, con intereses variados y con aptitudes diferentes. ¿Cómo vamos a poder dedicar tanto tiempo de nuestras vidas a una sola área de especialización, sin bajar el rendimiento (ni por cuestiones personales, ni por ciclos de interés, ni por nada) y dedicarnos toda nuestra vida a ese ámbito? Ni hablar las personas que lo hacen presionadas por un mandato social/familiar, eso queda en otro tema.

Pero bueno, eso lleva a pensar que debería existir una alternativa a la educación normalizada e uniforme. ¿Cuál sería? Creo que esa es la respuesta que podría cambiar muchas vidas, actuales y futuras.

Re: Ciencia, juventud y futuro
1-12-2016 13:05
Que presión! Se termina al menos esta preocupación por la nota cuando entras a trabajar?
Re: Ciencia, juventud y futuro
1-12-2016 15:37
Depende Sigeiror. Establecerse es muy complicado, requiere años. Pero vamos a suponer que se encuentra trabajo (ya sea inestable o muy inestable). No tengo datos concretos al respecto, aunque por homología y opinión de un considerable número de personas, una vez estás dentro es más sencillo mantenerse.

Hay variaciones de esa premisa, "mantenerse" puede entenderse como cambios de empresa, mejoras en tu propio puesto... Pero llegados a ese punto, el baremo es diferente: cuenta la experiencia laboral, lo experto que seas en una u otra técnica, tu propia forma de trabajar, los resultados que vayas obteniendo, etc. También tienes un contacto más directo con las diferentes fuentes de financiación y con otros colegas, por lo que se está mucho más informado.

Ojo, que todo esto no implica que la nota deje de ser importante: sigue considerándose para aspectos puntuales como ciertas convocatorias. Pero en la ecuación entran otras cosas, por lo que su efecto se diluye.

En conclusión, lo difícil y complicado es entrar, y sobretodo entrar con unas condiciones favorables para ti. En mi caso, por ejemplo, no me resulta difícil solicitar entrar en algún departamento, siempre que sea sin cobrar. Ya no entramos a valorar si mucho o poco, simplemente recibir alguna retribución. Obviamente hay gente para todo y alguno habrá que te explote menos o te pague algo. El problema aquí que a mí en concreto me acucia es que los lugares con más oferta están lejos de mi pueblo de origen, por lo que trasladarme a buscarme la vida me implica unos costes que no puedo permitirme si no recibo retribución.

Re: Ciencia, juventud y futuro
1-12-2016 16:34
Por Arawn
Cielos, como investigador que está en pleno proceso de obtener su doctorado en el ámbito de la ciencia, me siento tremendamente identificado. No puedes creer lo que he sentido al leer, palabra por palabra, este texto: describe a la perfección lo que yo mismo he sentido, y sigo sintiendo, como universitario.
Re: Ciencia, juventud y futuro
1-12-2016 16:56
Mucha suerte con ese doctorado. Aunque no sea una opción prioritaria para mí, conozco sus entresijos y pocos se imaginan el sacrificio tan enorme que conlleva. ¡Ánimo!